EL CINE Y SUS VOCES

ENTREVISTA
Las Fantasías de Ziad Doueiri

Por  Alejandro Frías

Realizador originario de Líbano y con una gran trayectoria que incluye haber sido asistente de rodaje en Perros de Reserva, Pulp Fiction, Jackie Brown y Four Rooms, las tres primeras dirigidas y escritas por Quentin Tarantino (la última sólo escribió el guión), Ziad Doueiri habla en entrevista sobre su segundo largometraje, Las Fantasías de Lila. El filme contiene plasmados muchos de los recuerdos de Ziad del barrio donde creció, en Líbano. La historia, también escrita por Ziad, narra la historia de Chimo (Mohammed Khouas), un chico tímido aspirante a convertirse en escritor, que conoce a Lila (Vahina Giocante), una joven por la cual cae fascinado, gracias a su belleza y a que le permite descubrir experiencias eróticas, que tienen que ver más con las palabras y la imaginación.

La cinta está ambientada en un barrio de Marsella, escenario urbano en el que se desarrolla la historia romántica de Lila y Chimo.

A.F. Aparte de Vahina y de Mohammed, existe un reparto que en su mayor parte no son actores profesionales ¿Cómo fue la selección de todo este reparto?
Z.D. No fue difícil la selección. Para mí a veces es mejor trabajar con actores no profesionales. Creo que forma parte de la disciplina y el conocimiento del oficio. Hubo complicaciones todo el tiempo,  claro, no fue un filme fácil de realizar.

A.F. ¿El barrio donde se filmó la película es muy conocido por ti, o cómo encontraste este escenario que se caracteriza por irradiar realismo?
Z.D. El barrio donde filmamos es un barrio en Marsella. Lo escogí porque se parece mucho a los barrios donde yo crecí. Yo soy libanés. Me gustaba estar ahí, hacer estas escenas en ese ambiente, porque me recordaba mucho a mi barrio original. No quería escoger escenarios miserabilistas, muy pobres. Es cierto que hay pobreza, pero no llega a ser como en la periferia parisina. Quería un lugar donde hubiera ropa colgando en los balcones, gente asomada en las ventanas, eso me recuerda a mi barrio en Líbano. Mis distribuidores franceses creían que mi filme no era realista. Luego me dijeron que tal vez sí lo era. Todo es cuestión de marketing y se preocupaban porque era un filme atípico. Al final, debía  venderse bien el trabajo.

A.F. ¿Cómo ve la situación de la gente que debe emigrar de Líbano a Francia y tiene que vivir en situaciones de pobreza?
Z.F. Son sentimientos ambivalentes. No he hecho otra cosa más que emigrar en los últimos años. Me la paso viajando, tengo dos nacionalidades, entre ellas la norteamericana, ya que viví en E.U y trabajé ahí. Siento que lo que da la identidad a un país, como E.U., es precisamente la inmigración. Tengo ciertos sentimientos de ambivalencia al respecto. Para mí, el fundamentalismo musulmán no va conmigo. Al mismo tiempo, reconozco que la inmigración hace a un país más rico.

A.F. ¿Percibí algo de Romeo y Julieta en la película? ¿Se inspiró en la obra de Shakespeare para realizarla?
Z.D. No, porque me inspiré en otro filme, Lolita, de Kubrick. Y L’Amant (El Amante, 1992), de Jean-Jacques Annaud. ¿La has visto? Es magnífica. También me inspiró muchísimo The Outsiders, de Coppola, con Matt Dillon, Tom Cruise, Patrick Swayze, por su visión de la vida en los barrios. Es algo que trabajé con mis coguionistas Mark Lawrence y Joelle Touma, esta última sobretodo para el lado femenino de Lila. Muchas mujeres tienen una imaginación tan rica como la de Lila, aunque no lo admitan (risas).

A.F. ¿Cree que en Francia existen las mismas oportunidades de desarrollo profesional para la gente musulmana? Por ejemplo, lo que le sucede a Chimo, esa oportunidad que tiene para desarrollarse como escritor profesional.
Z. D. Pienso que sí. Aun con todo lo malo que pueda decirse, existen las oportunidades de alcanzar algo. El sistema francés que estoy descubriendo, creo que es uno de los mejores culturalmente hablando, para todos. Literatura, cine, música, arte, para todo hay  oportunidades de desarrollo. Porque incluso, ahora, Francia tiene relaciones culturales fuertes con sus antiguas colonias. Aprecio ese trayecto, verdaderamente, aunque a veces los franceses son fáciles de odiar. Pueden ser algo odiosos si se lo proponen (risas).
 

* Alejandro Frías es periodista cinematográfico

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Comentarios: ernesto@cinevertigo.com
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