LAS VACAS SAGRADAS

EL CASTILLO VOGELOED
(****)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Buena parte del cine dirigido por Friedrich Wilhelm Murnau antes de su primera obra maestra Nosferatu (1992) ha desaparecido del mapa. De hecho, de sus primeras nueve cintas (dirigiría apenas 21 en una carrera segada por un fatal accidente automovilístico ocurrido un 11 de marzo de 1931), sólo sobreviven dos: su séptimo largometraje Jornada Nocturna (1920), descubierto por el legendario director de la Cinemateca gala Henri Langlois, y El Castillo Vogeloed (SchloB Vogeloed, Alemania, 1921), dirigido por Murnau inmediatamente antes de Nosferatu.

 El Castillo Vogeloed es una curiosa pieza de “who’d unit”. En el castillo del título, una decena de personajes se reúnen un fin de semana para ir de cacería. Sin ser invitado llega el sombrío Conde Oechst (Lothar Mehnert), a quien las habladurías de la región acusan de haber asesinado, años atrás, a su propio hermano Paul (Paul Hartmann). El problema es que al mismo castillo llega la viuda de Paul (Olga Tsechowa), acompañada de su nuevo marido (Paul Bildt), quienes no reciben de buen modo la grosera intrusión de Oechst. Durante ese fin de semana, todos los misterios serán develados y el verdadero culpable del asesinato de Paul Oechst será descubierto.

 Más una elegante pieza de misterio policial que cualquier otra cosa, El Castillo Vogeloed –escrita por el colaborador habitual de Murnau, Carl Mayer, sobre una novela de Rudolf Stratz—se destaca por el magistral manejo del espacio dentro del encuadre, especialmente en la bien estudiada escena en la que dos personajes se ven confrontados después de que uno de ellos ha cometido un crimen deseado por el otro. En esa famosa escena (diseccionada por Lotte H. Eisner en su canónico libro sobre Murnau) los dos personajes aparecen en los extremos del encuadre, fatalmente separados. Al fondo, en la pared, vemos dos grandes ventanales de forma rectangular, cual ojos acusadores, cual ataúdes de luz, marcando la tragedia y la culpa que arrastrarán los asesinos.

 La película –que no está disponible en DVD y sólo puede revisarse en México cuando la programan en la televisión cultural—dista de ser lo redonda que uno desearía. Además del excesivo uso de los intertítulos –algo de lo que el propio Murnau renegaba porque, decía bien, corrompía la pureza del lenguaje fílmico—, hay ciertas secuencias que bien podrían haber sido eliminadas. Una de ellas tiene que ver con el sueño (hipotéticamente cómico) de un ayudante de cocina que desea vengarse de su déspota jefe, y la otra con la febril imaginación de uno de los huéspedes del castillo, quien piensa que una siniestra sombra transformada en una garra lo intenta estrangular. Estas últimas imágenes, claramente expresionistas, tienen muy poca relación con la trama aunque parecieran una especie de entrenamiento por parte de Murnau, quien estaba a punto de dirigir su siguiente filme y su primera obra maestra: Nosferatu.


LAS VACAS SAGRADAS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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