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CINE NACIONAL
HASTA EL VIENTO TIENE MIEDO
(**1/2)

Ernesto Diezmartínez Guzmán
En el primer tomo de su inevitable libro-ensayo La Búsqueda del Cine Mexicano (UNAM, 1974), Jorge Ayala Blanco anota que lo único ridículo de Hasta el Viento Tiene Miedo (México, 1967) es su título. Yo creo que hay otras ridiculeces más que tienen que ver con los muy pobres recursos de producción con los que contó el director/guionista Carlos Enrique Taboada –y nomás doy un ejemplo: el baratón maquillaje para avejentar al “jardinero” Rafael Llamas parece provenir de una obra teatral de Cachirulo. De cualquier manera, también es cierto que uno termina olvidando estos problemas técnicos –el hueco sonido de algunos diálogos es otro ejemplo- por el genuino ambiente de horror y el eficaz manejo del suspenso por parte de Taboada en éste, su cuarto largometraje.

 La trama, escrita por el propio cineasta, abreva claramente del clásico literario de la ambigüedad horrífica reprimida/psicológica Otra Vuelta de Tuerca, de Henry James, adaptada magistralmente al cine por Jack Clayton con el nombre de Posesión Satánica (1961). En un Internado para Señoritas (Martínez Solares, 1943) en las afueras de alguna ciudad mexicana, la jovencita Claudia (Alicia Bonet, quien aparece en un cameo clave en el remake de 2007) empieza a ver, en sueños, el fantasma de una interna, Andrea (Pamela Susan Hall), que se había suicidado, ahorcándose, algunos años atrás. El lugar de la tragedia, un abandonado torreón situado en el centro del patio de la escuela, es el sitio en donde Andrea empieza a aparecerse cada vez con mayor frecuencia, no sólo para ser vista por Claudia, sino por las otras internas, castigadas a no salir de vacaciones por estar husmeando precisamente en ese mismo torreón. Como de costumbre en este tipo de cintas, la pregunta clave será, ¿qué quiere Andrea? Y más aún: ¿qué quiere de Claudia? Andrea, por supuesto, busca lo mismo que muchos fantasmas fílmicos similares: solucionar un “asuntito” que dejó pendiente. En concreto, algo que quiere discutir con la seca directora del plantel, la profesora Bernarda (extraordinaria Marga López), que mantiene una rigidísima disciplina en la escuela, contra los deseos y el carácter de su segunda de abordo, la buenaza maestra Lucía (Maricruz Olivier).

 No es ésta, en mi opinión, la mejor cinta de horror de Taboada –a mí me parece mucho más redonda El Libro de Piedra (1969)-, pero el logro del prolífico guionista/cineasta no se debe desdeñar: con recursos mínimos de producción y un reparto más bien disparejo, Taboada y sus veteranos colaboradores -el cinefotógrafo Agustín Jiménez y el editor José W. Bustos- logran crear una genuina atmósfera de horror con apenas algunos zooms bien ejecutados, un viento omnipresente y en constante ulular, algún sencillo paneo a través del cual se muestra las reacciones de todas las alumnas ante el repentino cambio de personalidad de Claudia y, por supuesto, con la magnética personalidad autoritaria de la mejor Marga López: mirada fría que no acepta réplicas, aires de insufrible superioridad moral, dedos tamborileantes que transmiten la constante exasperación de un monstruo reprimido/represor.

 Lo mejor de la película está, sin embargo, más en lo que sugiere que en lo que muestra: un triángulo amoroso lésbico entre la muerta Andrea, la maestra amable Lucía -que permanece soltera por culpa de la directora, según dice una de las alumnas- y la impasible Bernarda, que guarda, inexplicablemente, un retrato de Andrea en su propio escritorio y bajo llave. Por eso la venganza fantasmal es tan implacable: no es una venganza sólo de odio, sino también, acaso, de amor.


CINE NACIONAL
Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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