EL CINE Y SUS VOCES

ENTREVISTA
Paz Vega:
Busca puertas abiertas


Por Javier Pérez

La española Paz Vega habla de su experiencia en el cine de Hollywood

Es una guapa española, de ojos café, mirada profunda, una calurosa sencillez y una sensualidad desbordante. Es la sevillana Paz Vega, la misma actriz que quedara en la memoria colectiva enfundada en un vestido rojo y montada en una moto en el póster de Lucía y el Sexo (bueno, pero no sólo por eso), la película de Julio Médem que protagonizara al lado de Tristán Ulloa.

Ella, como sus compatriotas Jordi Molla o Penélope Cruz, por ejemplo, ha dado el brinco al charco para participar en una película hollywoodense… nada menos que bajo las órdenes del talentoso James L. Brooks. Se trata de Espanglish (Spanglish, EU, 2004), comedia romántica con tintes de drama que aborda el choque de dos culturas: la de los mexicanos que emigran a Estados Unidos y la de los estadounidenses con quienes conviven.

Y Vega lo hace interpretando a una mexicana que es contratada como sirvienta por una familia disfuncional. “Lo más complicado es intentar acercarme al acento mexicano porque, con mucho respeto y humildad, es muy complicado conseguir un acento perfecto, pero bueno, trabajé y ahí está. Por lo demás también trabajar en una ciudad que no está en España. Es la primera vez que salgo fuera de casa”, dice la actriz de 29 años.

Según cuenta, ella tuvo una profesora (Adriana Barraza) que le ayudó a dominar el acento mexicano. “Me dio las claves para poder dominar el acento y me rodeé de muchas mujeres mexicanas, no por el acento, sino porque me interesaba oírlas y saber cuál era su preocupación, para aprender lo que es la mujer mexicana. En el fondo te das cuenta de que somos todas latinas y tenemos las mismas preocupaciones y las mismas virtudes y defectos”.

Pero ¿qué razón tendría una actriz española ubicada en películas de arte para aceptar un papel en una cinta comercial? “¡¿Por qué?!”, responde una sorprendida Vega. “Porque es James Brooks y es Sony Pictures y es Columbia y es un guión maravilloso y el personaje me parece muy digno. Creo que tenía todas las cartas a mi favor, fue como un gran regalo que me vino y no podía decir que no”.

-¿Qué te gustaba del papel de Flor?
Todo. Su dignidad, su fortaleza, su autodeterminación. Me gustaba también la historia: ella es una heroína y me tocaba ser la heroína de la película. Para cualquier actriz eso es un regalo.

-Al hacer este papel, ¿te pasó lo mismo que al personaje: ibas descubriendo cosas?
Sí, yo no soy madre, pero era lo único que no podía compararme con Flor, pero lo demás era todo igual: cuando llegué a los Estados Unidos no sabía nada de inglés, no conocía la ciudad y fui descubriendo poco a poco a la gente; fue difícil. El americano cuando lo conoces es difícil, no como nosotros, que damos abrazos y besos a todo mundo y que ya hasta estamos en casa el primer día. Es otra manera de ver las cosas. Viví eso y pude dárselo a Flor.

-¿Qué tipo  de proyección te puede dar Espanglish?
No lo sé, lo veré a largo plazo. Diré: Espanglish me dio todo esto. Pero ahora no he hecho nada más. Espero que me abra las puertas, no sólo de Hollywood, sino de la industria latinoamericana, que me interesa mucho.

-¿Hace falta este tipo de saltos para los actores, es importante andar en otras cinematografías?
Date cuenta que España no es muy grande, somos cuatro (los que andan fuera). Si te pones a contar somos pocos, y tampoco da la industria para repetir. A veces te apetece salir de la frontera, ver otras maneras de trabajar, otros directores, otras problemáticas. Es más enriquecedor para mí como actriz, es más por ahí que ir a trabajar a Hollywood sólo porque es Hollywood. Realmente es muy interesante saber de otros Estados, de otra gente. Es bonito porque te enriquece personalmente.

-El cine español ha adquirido importancia internacional a partir de los 80, hay grandes directores como Almodóvar, Amenábar, Montxo Armendáriz, ¿con quién te gustaría trabajar?
Me gustaría trabajar sobre todo con Alejandro (Amenábar), pues somos  amigos, hemos vivido muchas experiencias juntos; sería muy divertido trabajar con él. Hemos convivido, nos hemos visitado, hemos viajado juntos. Pero de pronto él se fue por un lado y yo por otro, pero ojalá nos reencontremos en trabajo, digo, porque somos amigos. Hay un director maravilloso que ya está retirado, pero me hubiera encantado trabajar con él, que es Berlanga, para mí es un director fetiche en España.

-Regresando a Espanglish, ¿fue difícil hacer la escena con la niña, en la que traduce todo?
Estuvimos todo un día o dos quizás. Lo más interesante es que parece que está improvisado y espontáneo. La clave está en Shelby, la niña, que es una maravillosa actriz, es increíble cómo hacía cada escena a la primera. Es abrumadora y apabullante la forma en que lo hacía.

-¿Cómo fue trabajar con James Brooks?
Jim es un genio, y como todos los genios exige pasión. Él se apasiona con la película, lleva cinco o siete años investigando, él exige que todo mundo esté totalmente concentrado en la película. Si por él fuera, no nos íbamos a dormir, dormíamos todos en el set, nos levantaríamos y ensayaríamos todo el día. Pero está bien. Todos los grandes directores son así. Les apasiona tanto lo que hacen, son incansables.

-Trabajar con James Brooks, que ha llevado a actrices a nominaciones y premios, ¿le dio una expectativa especial a tu trabajo?
Realmente notas por sus películas que es alguien con mucho sentimiento, que sabe transmitir, que sabe sacar mucho de la mujer. Realmente el día que lo conocí me di cuenta de cómo era perfectamente y pensé: ‘si hago la película, va a ser un placer trabajar con este hombre’. Y así fue. Es todo un caballero, es una persona que sabe sacar sentimientos muy profundos de la mujer que no todo hombre nota. Es un hombre que tiene esos momentos: me daba indicaciones de qué tenía que pensar para que saliera mi cara. Dices, wow, te dice algo tan íntimo, pero bien, muy bien dicho en ese momento, y es realmente lo que necesitas.

-¿Con qué te quedas de la película?
Yo me quedo con que Espanglish es una manera metafórica de decir que hay un solo lenguaje, que estés en el país que estés se entiende, que es el lenguaje de la familia. Que la condición económica que tengas, seas del norte o del sur, todo mundo tiene una preocupación por los hijos, todo mundo quiere mantener una familia, todo mundo quiere ser un padre o madre ejemplar, y eso es una comunicación ejemplar.
.

* Javier Pérez es periodista cinematográfico
j_pemar@yahoo.com

EL CINE Y SUS VOCES
Comentarios: ernesto@cinevertigo.com
Regresar