EL CINE Y SUS VOCES

ENTREVISTA
Las Bella Vahina

Por  Alejandro Frías

Guapa, talentosa y con una fuerte personalidad, Vahina Giocante (atención, la “h” es muda) tiene en Lila dit ca (Las Fantasías de Lila, Francia-Reino Unido, 2004) uno de los mejores trabajos de su cada vez más creciente carrera como actriz. Originaria de Orleáns, provincia de Francia, Vahina ha trabajado en una amplia diversidad de proyectos, desde papeles pequeños como el que hizo para Soldados de Salamina (Trueba, 2003), en la que hacía el personaje de una enfermera en un asilo para ancianos, hasta interpretaciones emocionalmente fuertes, donde ha tenido que explorar una faceta erótica peculiar, como la chica que sufre una violación masiva en Vivante (Ray, 2002), hasta uno de sus más recientes trabajos, la enigmática y hermosa chica de Las Fantasías de Lila, donde interpreta a una joven solitaria y sensual, que intenta conquistar a un introvertido chico usando sus habilidades verbales, más que las físicas.

De visita en México para la promoción de Las Fantasías de Lila, del director libanés Ziad DoueiriVahina, hablando un casi perfecto español, confiesa que no le fue complicado trabajar la faceta sensual de Lila.

A.F. ¿Cómo aprendiste a hablar español?
V.G. Primero en la escuela, después durante un viaje a Cuba, luego en Perú. Me encanta viajar. Por mi trabajo debo ir a varios países y eso es bueno para mi español.

A.F. ¿Hablas otros idiomas?
V.G. Sí. Inglés, japonés, ruso (risas). No, no es cierto. Sólo el español e inglés.

A.F. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con diálogos fuertes en Lila dit ca, muy subidos de tono la mayor parte del tiempo?
V.G. Fue de una dedicación total, un placer absoluto. Las palabras llegan a ser más poderosas para la gente que la sensualidad o el desnudo. Una palabra o un gesto pueden llegar a ser más impresionantes que una actitud. Creo que las palabras pueden ser más placenteras, pueden llegar a gozarse más.

A.F. Supongo que no te habrás llegado a sentir incómoda con tus demás compañeros de trabajo.
V.G. No, jamás. Y es que el personaje de Lila nunca se siente incómodo consigo mismo o mal con respecto a determinadas situaciones. Si me hubiera sentido incómoda con mis diálogos se hubiera reflejado en la película, y no es el caso, afortunadamente. Siento que cuando uno ha asumido la responsabilidad de hacer algo, tiene que afrontarlo sin problemas.

A.F. ¿Cómo fue la preparación para tu personaje?
V.G. El diálogo con Ziad fue crucial. Comentábamos las películas que nos gustan, para conocer más de su universo. Para un actor es importante conocer el universo del director con el que trabaja, porque así se logra una relación de plena confianza. Es como en la música. Un instrumentista debe conocer el mundo del director de orquesta, su gestualidad.

A.F. ¿Cómo ves a Lila: cómo una chica obsesionada por el sexo, o cómo alguien que no ha tenido la oportunidad de enamorarse y experimentar el verdadero amor?
V.G. Ninguna de las dos. Pienso que es una joven que ha pasado por malas experiencias, que es muy solitaria y se crea un mundo lleno de fantasías. Un mundo imaginario, muy poderoso. Tiene una fuerza increíble. Siento que ella no se afecta tan fácilmente. A través de esta historia de amor, Lila es la que aborda a Chimo. Es una historia de iniciación, donde aprenderá a conocerse a sí misma. Para ella no será difícil hablar de sexo, aunque para Chimo sí. No siente culpa de nada. Para él sí, ya que son muy inocentes sus reacciones al tema. Ella puede magnificarse y crecer a través de estas palabras sexuales, sentir su propia existencia.

A.F. ¿Fueron muy difíciles las escenas en la bicicleta? Platícame cómo hiciste la escena erótica en la bici.
V.G. No fue la escena más difícil emocionalmente hablando. Desde un punto de vista técnico, sí lo fue. La filmamos a lo largo de varios días, y después nos preocupamos porque tuviera coherencia. Para mí no fue la más difícil desde el punto de vista emocional.

(Ziad agrega):

Z.D. Obligaba a tener una cámara en movimiento, fue difícil. Necesitamos que hubiera algunos asistentes que se ocuparan de la seguridad de los actores.

(Vahina continúa):

V.G. Mira, tengo una marca provocada por esa escena en la pierna. (muestra una cicatriz roja). Es como un recuerdo de la película (ríe). Me caí de la bicicleta, pero no fue nada serio.

A.F. Me da gusto. Uno de los aspectos que trata la cinta es la inmigración. ¿Cómo ves este problema en tu país, sobretodo tú que viajas mucho?
V.G. Para el contexto del filme, creo que no es muy importante el tema de los inmigrantes. Pero sí creo que es un problema difícil, es un punto de no regreso y llega a ser inevitable para los que lo viven.

A.F. ¿Qué proyectos vienen para ti en el futuro?
V.G. Ante todo, seguir viajando, cosa que me lo permite mi trabajo. Tengo cada vez más exigencias profesionales, pero por ahora nada relevante.

* Alejandro Frías es periodista cinematográfico

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Comentarios: ernesto@cinevertigo.com
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