EL CINE Y SUS VOCES
ENTREVISTA
Tristán Ulloa
Suena cada vez más fuertePor Javier Pérez
El nombre de Tristán Ulloa suena cada vez más fuerte. En España es uno de los actores más reconocidos, y, a sus 34 años, empieza a forjar carrera fuera de la península ibérica. Y ya rebasó la decena de filmes. Aunque si por uno es reconocido en el mundo, ése es Lucía y el Sexo (2001), en el que dirigido por Julio Médem compartió el protagónico con Paz Vega (aunque Mensaka sea el que lo haya dado a conocer).
Ahora en México, este 15 de octubre, se estrena El Lápiz del Carpintero (2003), de Antón Reixa, donde el nacido en Orleáns, Francia –debido a que sus abuelos fueron republicanos exiliados– interpreta al doctor Daniel da Barca en el filme basado en la novela homónima de Manuel Rivas, historia de amor ubicada en la Guerra Civil Española en la que abundan los diálogos literarios –bien librados por los actores, por cierto.-¿Qué tan difícil es para un actor pasar de la narrativa corporal a un diálogo tan exigente, como sucede en El Lápiz del Carpintero?
La verdad es que ha sido un trabajo con muchas referencias, tanto literarias como por la novela de Manuel Rivas, como aquello en lo que está basado la novela, que es una historia verdadera, la historia del médico Paco Gomezsaña.
-¿Existe un tipo de fijación en el cine español en lo que respecta al abordar el tema de la Guerra Civil?
Es verdad que es un tema al que se ha recurrido mucho, pero estamos acostumbrados a ver otro tipo de películas, como de la guerra de Vietnam o la Segunda Guerra Mundial, de las cuales hay muchas y no nos quejamos tanto. Pero cuando salen dos películas con la temática de fondo de la Guerra Civil Española nos quejamos como si los españoles no pudiéramos hacer otra cosa. Creo que nuestra cinematografía es bastante amplia en cuanto a género. Creo que en España todavía no llegamos al fondo de la cuestión de una forma rotunda. Sí es una fijación, pero es un tema que sigue dividiendo al país en dos.-Esa división se nota mucho en la película, hay un maniqueísmo muy marcado. Como actor, ¿cómo puntualizas el bando que te tocó interpretar?
La verdad es que es un bando republicano, el bando perdedor, yo soy nieto de republicanos, yo nací en Francia porque mis abuelos se exiliaron, eran republicanos. Es cierto que es fácil caer en maniqueísmos, sobre quiénes eran los buenos y quiénes los malos, quiénes las víctimas y quiénes los verdugos. En los dos bandos hubo auténticas atrocidades. Lo que es cierto es que al darse el golpe de Estado en el 36, con Franco en la cabeza, se arrasó con los principales símbolos de intelectualidad y progresismo de la época. Se acabó con la República de forma drástica.-En una entrevista anterior me dijiste que no cuesta tanto pasar de la comedia al drama la acción, ¿eso vale para las películas históricas?
No lo sé. Disfruto mucho al hacer películas históricas porque hay mucha documentación y mucho referente. Lo malo es cuando no tienes a qué agarrarte o a qué documentarte. En este caso estaba muy claro, tanto por la historia de Daniel la Braca como la de Paco Gómezsaña. No es que resulte más fácil, sino que hay más documentación.
-En ese sentido parece más que una casualidad que te hayan tocado dos filmes de época casi seguidos, El Lápiz del Carpintero y Las Voces de la Noche...
Una es de los años 30 y otra de los 50. Una habla del momento del golpe de Estado y otra habla de la dictadura, donde se vivía una represión muy fuerte, había grandes presiones tanto sociales como familiares. La historia de Las Voces de la Noche es la de dos jóvenes que pretenden vivir una aventura amorosa fuera de su entorno de presión familiar y social.-¿Cuesta darle al clavo a un personaje literario?
Cada uno es una interpretación de lo que se lee. Lo diferente entre la literatura y el cine es eso: el cine no deja de ser una visión subjetiva de alguien que te muestra su forma de ver las cosas y la literatura te da más objetividad para que te imagines el rostro que quieras darle, por eso muchas veces nos decepciona más una película que un libro. Digamos que en una película te imponen la forma de ver las cosas y en un libro tú eres el cineasta.-¿Te cambió en algo haber interpretado al doctor Daniel da Barca?
No sé si me cambió pero sí me emocionó, por el hecho de haber interpretado esos referentes reales.-¿Y con qué directores te gustaría trabajar?
Españoles hay unos cuantos, Fernando León, Montxo Armendáriz, Enrique Urbizu, Mariana Barroso, Icíar Bollaín, una gran directora. De afuera, todos. He trabajado fuera, pero realmente me apetece trabajar más por Europa. He empezado a experimentar en coproducciones tanto en Europa como en Latinoamérica.* Javier Pérez es periodista cinematográfico
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