EL CINE QUE NO VIMOS



LA TORMENTA DE HIELO
(***)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
La Tormenta de Hielo (The Ice Storm, EU, 1997) es el espléndido quinto largometraje del versátil taiwanés hollywoodizado Ang Lee (de la comedia taiwanesa El Banquete de Bodas/1993 a Secreto en la Montaña/1995, pasando por Sensatez y Sentimiento/1995, El Tigre y el Dragón/2000 y hasta la subvalorada Hulk/2003).

Ganadora de la Palma de Oro en Cannes al Mejor Guión en 1997 –e inexplicablemente nunca estrenada en México- La Tormenta de Hielo es una fascinante película de época que estudia con la frialdad propia de un entomólogo a dos familias clasemedieras estadounidenses en noviembre de 1973, en pleno festejo del Día de Acción de Gracias y con el escándalo Watergate en puerta. La cinta, basada en una novela de Rick Moody, hace honor a su nombre original. En efecto, estamos ante una implacable tormenta de hielo: ante un desmoronamiento glacialmente lento de dos familias que representan tanto los conflictos sociales de la época como el malestar interno de unos adultos vacíos y egoístas y unos adolescentes confusos y perdidos.

Connecticut, 1973. Fin de semana del Día de Acción de Gracias. Los Hood (Joan Allen y Kevin Kline) están pasando por otra crisis matrimonial, pues él la engaña con su guapa vecina Janey Carver (Sigourney Weaver) cuyo marido, Jim (Jamey Sheridan), es un virtual cero-a-la-izquierda para todos, incluyendo sus dos hijos varones (Elijah Wood y Adam Hann-Byrd). Por otra parte, el hijo mayor de los Hood, Paul (Tobey Maguire), llega de Nueva York a pasar el fin de semana con la familia, aunque en realidad está más preocupado por conquistar a una guapa compañera de clases (Katie Colmes). Mientras, la hija menor de los Hood, la precoz preadolescente Wendy (Christina Ricci), no sabe cuál de los dos hermanos Carver lo atrae más.

Decíamos que estamos ante un filme de época y eso es, por lo menos en la forma, La Tormenta de Hielo. Ang Lee renuncia con perspicacia a ubicar históricamente la trama usando una banda sonora alusiva (la única canción que se escucha por ahí es "I Got a Name", de Jim Croce) y se dedica, en contraste y con gran rigor, a construir un muy convincente espacio dramático-temporal en donde lo mismo caben discusiones políticas alusivas al año del 73, apuntes de liberalidad sexual propia de la época (el intercambio de parejas), famosos programas de televisión (El Avispón Verde, El Túnel del Tiempo) y un vestuario y diseño de producción sin tacha.

Sin embargo, más allá de la perfecta reconstrucción del año 73, Lee usa estos elementos formales y de producción para darle no sólo verosimilitud al relato sino para dotar a éste de múltiples significados alternos, misteriosos, alegóricos. En otras palabras, la impecable forma ayuda a desarrollar el implacable fondo, que es el estudio de la familia, sus mecánicas de supervivencia y control, y su condición ineludible de eje y raíz de la sociedad. Una película de una extraña intensidad dramática y una ejecución fría, cerebral, casi perfecta.


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

Regresar