LAS VACAS SAGRADAS


TERRIBLE VERDAD
(****)


Arrumbada en un botadero de una tienda especializada en DVDs, me encontré a menos de cien pesos una de las más divertidas screwball-comedies de todos los tiempos. Me refiero a Terrible Verdad (The Awful Truth, EU, 1937), dirigida por el prolífico artesano Leo McCarey, realizador de más de un centenar de filmes, desde cortos silentes de Charley Chase y Laurel Hardy, hasta el clásico romántico Algo para Recordar (1957), pasando por vehículos de lucimiento de Los Hermanos Marx como Sopa de Ganso (1933).

Terrible Verdad es, en mi opinión, el mejor largometraje de la extendida filmografía de McCarey. Nominada a Mejor Película en 1938 –le ganaría la olvidada La Vida de Emile Zolá (Blanke, 1937)—, estamos ante una sofisticada comedia de costumbres que, vista 70 años después, parece aún más atrevida en un Hollywood contemporáneo crecientemente ñoño y conservador.

 Jerry Warriner (Cary Grant) ha engañado a su esposa diciéndole que fue a Florida a pasar unos días, cuando es obvio que no ha salido de la ciudad. Su mujer, Lucy (Irene Dunne), por su parte, pasa demasiado tiempo con su atractivo maestro de canto (Alexander D’Arcy). Por sus mutuas desconfianzas –que están más que justificadas—los Warriner terminarán divorciándose y hasta luchando por la custodia del único lazo que les queda: su perrito faldero “Mr. Smith” (Asta, el célebre chucho de Domando al Bebé/Hawks, 1938). Por supuesto, los Warriner se siguen amando por más que digan lo contrario, así que sin querer queriendo sabotearán los intentos de iniciar una nueva vida amorosa, ella con un rústico ranchero de billetes (Ralph Bellamy, impecable) y él con una ricachona heredera de la alta sociedad (Barbara Vance).

 Sin el delirante ritmo cómico de la mencionada Domando al Bebé, sin la ruda batalla de caracteres de Sucedió una Noche (Capra, 1934) y sin los frenéticos diálogos cínicos de Ayuno de Amor (Hawks, 1940) –tres de las más grandes comedias románticas alocadas de la época—, Terrible Verdad logra igualar el nivel de hilaridad de estos clásicos en por lo menos un par de secuencias –la célebre escena en la que “Mr. Smith” riega el tepache por andar jugando con un sombrero, el muy divertido performance de Lucy cuando se hace pasar como la hermana de Jerry—mientras permanece, hasta el final, como la encantadora historia de una pareja adorable e inteligente que se comporta como idiota. El gran logro de McCarey –ganador del Oscar como Mejor Director por esta cinta--, su guionista Viña Delmar y los actores Grant, Dunne y Bellamy es que, con todo y que las carcajadas no dejan de aparecer una y otra vez, nunca perdemos de vista a los personajes y sus dilemas.


LAS VACAS SAGRADAS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

Regresar