ESE CIERTO CINE
SOUTH PARK: MAS GRANDE, MAS LARGA Y SIN CENSURA
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Ernesto Diezmartínez GuzmánEl alburero título lo dice todo (no vaya usted a agarrar confianza): South Park, Más Grande, Más Larga y Sin Censura (South Park: Bigger, Longer and Uncut, EU, 99). Se trata del primer largometraje de la exitosa, ofensiva y vulgarísima teleserie animada South Park, creada por Matt Stone y Trey Parker.
South Park es una de las películas más ingeniosas, divertidas, ácidas, desfachatadas y de peor gusto de fines de los 90. Pero más allá de su veta vulgar, ofensiva y políticamente incorrecta, South Park tiene un discurso tan hilarante como provocador, colocando el dedo en la purulenta e hipócrita llaga del más rancio puritanismo estadounidense que, en su momento, condenó esta película por su mal gusto y sus palabrotas, al mismo tiempo que aceptaba –y sigue aceptando- la violencia más gratuita que proviene del “mainstream” hollywoodense.
Además, en contraste con la burda y pobre animación que muestra el filme, estamos ante una muy inventiva película musical con todas las de ley, con todo y música pegajosa, letras capciosas e inteligentes y hasta números musicales apoteósicos al estilo de Gene Kelly, Busby Berkeley o Vincente Minelli.
En el “racista e ignorante” pueblito de South Park, Colorado (canción “Mountain Town”), un grupo de infantes van a ver una película canadiense llamada Traseros de Fuego protagonizada por los comediantes, también canadienses, Terrence y Phil. La película de marras, una especie de Una Pareja de Idiotas pero a lo bestia, está llena de chistes tontos, escatológicos y otras flatulencias varias (canción “Uncle Fucka”). Los niños, “pervertidos” por la nefasta influencia de la cinta canadiense, empiezan a decir palabrotas a diestra y siniestra, por lo que un grupo de padres de familia deciden, primero, tratar de re-educar a los enanos (canción “It’s Easy, Mmmmkay”) y ante el fracaso de ello, optan por iniciar una cruzada contra el país vecino –canción “Blame Canada”, nominada al Oscar 2000—que finalizará en una declaración de guerra. Pero hay algo peor: como Terrence y Phil son inocentes de todo lo que los acusan, su muerte podría desencadenar el fin de los tiempos, con todo y reinado de Satanás, un sentimental que desea vivir “arriba” (canción “Up There”) junto a su insoportable y machista “chichifo” de planta, Saddah Hussein (canción “I Can Change”).
El humor de South Park es agresivo, crudo, sin concesiones, pero también genuinamente gracioso hasta cruzar todo límite establecido por “el buen gusto” o “el decoro” (¡esas escenas “matrimoniales” entre Satán y Saddam!). Sin embargo, la comicidad de la película no radica solamente en las vulgaridades, hay que aclararlo: también hay una clara inclinación hacia un humor absurdo y surrealista, abierto a múltiples referencias culturales y cinematográficas, como el episodio de los bombardeos a la casa de los hermanos Baldwin –episodio “indignante” que desata la guerra entre Canadá y Estados Unidos-- o el número musical en el cual Satán interpreta “Up There” con un estilo cercano a Celine Dion.
Por supuesto, la recomendación es que vea la cinta con los subtítulos en inglés, para que pueda disfrutar de los cameos vocales de George Clooney, Minni Driver, Eric Idle y, por supuesto, la “actuación” de Saddam Hussein quien, según los créditos oficiales, ¡habla y canta él mismo en la película! ¿Sería la última aparición fílmica de Saddam antes de caer en las manos de un criminal del mismo calibre llamado George W. Bush?
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