EL CINE Y SUS VOCES
ENTREVISTA
Carlos Sorín
Busca momentos de verdadPor Javier PérezEl cineasta argentino Carlos Sorín presentó, en la vigésima edición del
Festival Internacional de Cine en Guadalajara, su más reciente filme: El Perro
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Parece increíble, pero el cineasta argentino Carlos Sorín (Buenos Aires, Argentina, 1944) sacó al protagonista de El Perro (Argentina-España, 2004) de un estacionamiento. “Estacionaba mi coche al lado de la productora”, confesó el realizador durante su estancia en el marco del vigésimo Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
Eso forma parte de una filosofía que el director argentino tiene bien arraigada. “Trabajo con personas que no son actores, escribo el guión y mi equipo busca al casting. Cuando encontramos al reparto reescribo el guión en función de ellos, porque no puedo hacer que sean alguien más porque se trata de que sean ellos en pantalla”, explicó Sorín tras presentar en Guadalajara este filme. Y agregó: “(de hecho) cuando decía corte todo seguía igual en el set porque ellos eran así”.
El también director de Historias Mínimas es uno de esos cineastas preocupados por el contenido y la forma más que por la magnitud del proyecto. Y es que, dice, vivió una mala experiencia con su segunda película, Eversmile, New Jersey (1989), en la que dirigió a Daniel Day-Lewis, y por la que dejó de filmar por más de una década.
“Me propusieron un contrato con una compañía extranjera luego de Bombón (como también se conoce a El Perro). Pero para ganar dinero hago publicidad. Prefiero hacer estas películas pequeñas, de bajo presupuesto, porque tengo libertad total: soy productor y director”.
Todo eso se nota en sus filmes, los cuales han ido demostrando que el realizador tiene preocupaciones constantes que han otorgado un sello propio a su cine. Así, el paisaje patagónico, la road-movie, los personajes solitarios y la gente buena de su Argentina natal son recurrentes en sus historias.“La road-movie me sale casi instintivamente. Me gusta mucho manejar y casi todas mis historias se estructuran como si se tratara de una ruta. El rodaje se vuelve entonces en una especie de recorrido. La Patagonia me gusta porque ahí vive muy poca gente y en general todos viven muy solos. Encontrarse a una persona es todo un acontecimiento, por eso no están acostumbrados a hablar”.
De ahí que al menos en el caso de El Perro los silencios tengan una significativa importancia en su narrativa. Lo mismo que esas dos cámaras que intentan rodar como si estuvieran en un documental (ya que “la magia aparece en el montaje”).“Lo que trato de buscar es algún momento de verdad, aunque sea una vez. Busco momentos así. En El Perro, por ejemplo, cuando Juan Villegas es aplaudido por 400 personas y recibe un premio, el resultado se consiguió en una sola toma: su emoción era verdadera, pues nunca lo habían aplaudido así, por tanto era irrepetible”.
Premiado en Venecia, San Sebastián, Cartagena, La Habana, México, Argentina, Los Ángeles, y en muchos lugares más, Sorín es un maduro cineasta que intenta representar en su trabajo la necesidad de la gente por encontrar reflejado ese lado bueno que casi no existía en el cine argentino de hace algunos años. Y sin sentirse parte ni representante de tal o cual generación o escuela.
“Soy como una cosa rara, pues todo este tiempo que estuve sin filmar trabajé en la publicidad y me mantuve al margen. A partir de Historias Mínimas me lo he tomado (la dirección de cine) como profesión, por lo que no puedo representar al cine argentino viejo ni joven. Por edad pertenezco al viejo, pero por los temas soy parte del nuevo”.
Aunque su ópera prima La Película del Rey fue producida y estrenada en 1986 con éxito de crítica y público, para él su carrera apenas acaba de tomar rumbo debido a que hace 20 años agarró el camino equivocado. Lo que pasa, dice, es que se volvió tan pretencioso que acabó por fallar.
Ahora la situación es distinta. Asegura sentirse seguro de lo que hace y quiere decir en su cine. Además de que los reconocimientos internacionales de sus filmes y la forma en que se han vendido en el mercado mundial le corroboran que está haciendo las cosas bien (aunque, eso sí, está consciente de que “el éxito no garantiza que se hagan buenas películas”).
En la situación actual del cine argentino “hacer la primera película no es difícil. Es fácil conseguir los créditos. En mi caso el problema es buscar los temas”, concluye.* Javier Pérez es periodista cinematográfico
j_pemar@yahoo.com
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