EN CARTELERA

LA NOVIA SIRIA
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
Pasó como exhalación por la cartelera nacional La Novia Siria (Kala Ha-Surit, Ha, Israel-Francia-Alemania, 2004), el multipremiado sexto largometraje del cineasta israelí Eran Riklis. Sobre un guión escrito por el propio director en colaboración con la periodista palestina Suha Arraf, he aquí la exasperante –pero nunca exasperada- crónica de una singular boda que, para poder llevarse a cabo, las dos familias involucradas tendrán que trasladarse a la frontera de sus respectivas naciones, quedar varados en tierra de nadie y/o en disputa, esperar que las burocracias de los dos países den el visto bueno para que la novia cruce la línea y aun así rezar para que algún milagro ocurra. Por supuesto, el escenario de esta boda es la frontera entre Siria y el territorio ocupado israelí de las alturas del Golán.

 La Novia Siria nos muestra, en un tono funcional, neutral, casi de programa televisivo, el sinsentido de las fronteras políticas, burocráticas, religiosas, culturales y hasta emotivas que nos separan unos de otros. La trama se ubica en el pueblito druso de Majad Sham, en las alturas del Golán. La novia siria del título, Mona (Clara Khoury), forma parte de una extensa/extendida familia de drusos ortodoxos –una minoría islámica de ascendencia árabe que habita en Líbano, Israel, Siria y Jordania- cuyo seco papá, Hammed (el veterano actor israelí Makram Khoury, padre en la vida real de Clara), es, además, un reconocido activista pro-sirio que acaba de salir, bajo fianza, de una cárcel israelí.

 Todos –o casi todos- se la viven expulsándose mutuamente de todas partes: Hammed puede ser detenido por la policía si viola su libertad bajo palabra y decide ir a la frontera a despedir a su hija; ella no podrá volver a Israel nunca más si se va a vivir a Siria a casarse con un actor televisivo que sólo conoce a través de la pantalla chica; Hammed también puede ser “desterrado” por los “Jeque al-‘Aquel” drusos –más o menos el equivalente a nuestros sacerdotes- si perdona a su hijo mayor Hattem (Eyad Sheety) que ha cometido el imperdonable pecado de casarse con una mujer de otra religión y raza; la hermana mayor de Mona, Amal (Hiam Abbas, una de las mamás en El Paraíso Ahora/Abu-Assad, 2005), tiene que enfrentarse a su tradicionalista marido que no quiere dejarla estudiar en la Universidad de Haifa; y el propio oprimido/presionado Hammed no se digna abrazar a su hijo Hattem, a su nuera rusa, ni a su nieto güerito, no vaya a ser que alguien lo vea.

 Apunté al inicio que el filme es exasperante pero nunca exasperado. Es decir, Riklis nos muestra todos estos infinitos enredos burocráticos/religiosos/políticos/culturales con naturalidad, sin indignación, acaso con el mismo sentido de cualquier vídeo de boda normal en donde no faltan los gritos, los sombrerazos y las histerias. Es por esta actitud de Riklis –y de sus personajes- que La Novia Siria termina siendo tan conmovedora: terminamos convencidos que el indomable espíritu humano no puede ser derrotado nunca, por más fronteras que se le  coloquen.


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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