EN CARTELERA

LOS SIMPSON, LA PELÍCULA
(*** 1/2)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Se tardaron 18 años en hacerla, pero valió la pena. Me refiero, por supuesto, a la mejor cinta veraniega de este año: Los Simpson, la Película (The Simpson Movie, EU, 2007), la esperada adaptación al cine del más grande sitcom estadounidense de fin/inicio de siglo. Dirigida por el veterano David Silverman (director de 23 episodios de la teleserie y co-director de la fallida El Camino a El Dorado/2000 y de la magnífica Monsters, Inc/2001 de Pixar), Los Simpson, la Película, acierta ahí donde el resto del cine veraniego falló, sea por su infantilismo ramplón (Los Cuatro Fantásticos/Story/2007 y Transformers/Bay/2007), sea por su falta de ambiciones (Ahora son 13/Soderbergh/2007), o sea por simple agotamiento (Shrek Tercero/Miller y Hui/2007 y Harry Potter y la Orden del Fénix/Yates/2007).

 Los Simpson dan en el clavo en todos los terrenos posibles: como filme de desastres, como aventura familiar, como historia de amor infantil, como hilarante comedia de costumbres, como cruel sátira sociopolítica y como regocijante burla del propio cine hollywoodense y de su “crédulo” público que es capaz de pagar buen dinero por algo que puede ver gratis en su casa, como el mismo Homero cretino lo dice en el prólogo, riéndose a costillas de todos nosotros.

 Aunque la teleserie ha tenido sus altas y sus bajas a lo largo de casi dos décadas, el filme –escrito por el creador Matt Groening, su productor ejecutivo James L. Brooks ¡y otros siete guionistas!- funciona como un extraordinario gran capítulo alargado. Es cierto que no sabemos nada que no supiéramos antes de estos personajes, pero quejarse por ellos sería absurdo: si hubieran cambiado un ápice nadie lo habría aceptado. Y, sin embargo, dentro de esos límites a los que estaban constreñidos, Silverman y sus guionistas nos pudieron entregar, con todo, una brillante comedia que parodia todo lo que se mueve, sin consideraciones y sin tomar prisioneros.

 Desde la aparición del logotipo de la 20th Century-Fox hasta el final-final con la sección de créditos en la que Maggie dice su primera palabra, los hacedores de Los Simpsons se las ingeniaron para burlarse, sin cuartel, de su sociedad y sus políticos (un Swarzennegger estúpido, irresponsable e iletrado, cual Vicente Fox con esteroides), de la religión (los briagos que ante el inminente fin de Springfield huyen a la iglesia mientras los beatos corren hacia el Bar de Moe), de los músicos “con mensaje” y del estirado Al Gore (el concierto inicial que termina en desastre y la conferencia inútil de Lisa en el Ayuntamiento), del amor puro y casto (de Lisa por su enamorado), del ¡bestialismo! (esa relación perversa de Homero con su cerdo: “debemos besarnos para acabar con la tensión”), del cine hollywoodense clásico (la cita de Blanca Nieves y los Siete Enanos/Hand/1937), del no tan clásico (desternillantes burlas a costa de las sagas de El Hombre Araña y Harry Potter) y ya, en el extremo de la provocación, del mismísimo San Tom Hanks, quien hace un genial cameo vocal auto-paródico.

 Sin embargo, como sucede en la misma serie, Los Simpson, la Película, no olvida la clave de porqué nos sigue interesando ver lo que le sucede a esta familia de color amarillo. Sí, es cierto, los personajes de Groening podrán burlarse de todo y de todos, sin excepción, pero nunca perderán de vista lo más importante: el valor central de la familia y la unión, indisoluble, de sus miembros. Así pues, por más que pasen por ridículos e humillaciones, por más imbecilidades que cometan (y esta vez Homero comete tantas como para llenar no una sino varias películas), por más mezquinos que parezcan ser a veces, los Simpsons demostrarán, al final, tener un corazón de oro.

 Son imperfectos, pero –ahí está el detalle de su éxito- quisiéramos ser como ellos, porque sus fallas son siempre menores, disculpables, por el genuino amor que se tienen. Y que nosotros sentimos por ellos, sentados –también como ellos- frente al televisor, en una idílica imagen especular de la familia de nuestro tiempo. Y por eso, porque los Simpsons siempre son –y deben ser- imperfectos, no le puedo dar la máxima calificación a esta cinta. Sería traicionar a Homero y compañía.


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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