LAS VACAS SAGRADAS SANJURO
(****)Sanjuro (Tsubaki Sanjuro, Japón, 1962), vigésimo-segundo largometraje del gran "sensei" nipón Akira Kurosawa es, básicamente, una película de acción. Pero qué pelicula de accion. Para variar, estamos en el Japón feudal. Un ronin --es decir, un samurai sin patrón-- llamado Sanjuro (Toshiro Mifune, ¿quién más?) se involucra en la lucha por el poder en un pequeño pueblo provincial. El señor de la región, Mutsuta (Yonosuke Ito) es secuestrado por su enemigo político Kikui (Masao Shimizu), quien contrata a otro ronin, Muroto (Tatsuya Nakadai, el futuro protagonista de Kagemusha/1980 y Ran/1985, dos de las últimas obras maestras de Kurosawa), para que elimine a los seguidores de Mutsuta. Entonces, el rebelde y cínico Sanjuro ayudará a los nueve jóvenes partidarios de Mutsuta a liberar a su líder y aplastar la traición de Kikui.
Sanjuro es, insisto, una película de acción. Pero también es mucho más que una simple cinta de acción, de espadazos y violencia, pues más allá de las escenas de combate perfectamente montadas, coreografiadas y editadas e, incluso, más allá de la atrayente personificación roba-películas de Mifune, aparece, intacto, el imbatible humanismo de Kurosawa.
Y es que Sanjuro, lejos de usar la simple fuerza bruta, usa más bien la astucia para derrotar a sus enemigos. De hecho, las palabras de la amable esposa de Mutsuta -"la mejor espada es la que permanece en su funda"- flotan hasta el final del filme como una severa crítica a los excesos violentos de un cine de acción sin corazón, sin cabeza. De esta manera, cuando Sanjuro, "el camelias", se ve obligado a batirse contra su admirado enemigo Muroto, está doliéndose de antemano por los trágicos resultados que provocará esa misma violencia de la que no puede escapar por su condición de samurai y por su elección ética de haber secundado lo que le parece justo.
Sanjuro, la película, esta llena de humor, un elemento que comúnmente olvidado cuando se recuerda el cine de Kurosawa, pero que está presente en algunas de sus películas como Los Siete Samurais (1954), La Fortaleza Escondida (1957) o Caminos de la Vida (1970). De hecho, el ronin rebelde, vagabundo y excéntrico interpretado por Mifune, ya había sido presentado por Kurosawa en su anterior cinta, Yojimbo (1961), en donde el mismo samurai rescata a un pueblo de dos sangrientos bandos en conflicto. Ahi, al igual que en Sanjuro -aunque acaso en este segundo filme sea más claro- domina un irreverente sentido del humor que hace mofa de ideales como el heroísmo y que ridiculiza todo lo ridiculizable (estrategias, personajes, situaciones) para desenmascarar mejor lo que mueve a sus criaturas: la simple y descarnada lucha por el poder, uno de los temas favoritos del maestro Kurosawa Akira.
LAS VACAS SAGRADAS Escala de Calificación
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