EL CINE Y SUS VOCES

ENTREVISTA
Carlos Reygadas
Evoca sentimientos y reacciones

Carlos Reygadas, director de Batalla en el Cielo, habla en entrevista de su segundo largometraje y de sus conceptos sobre el cine
Por Javier Pérez

“Esta película trata del conflicto de un hombre, un conflicto interno motivado por una acción irreversible. Al mismo tiempo siento un deber de fidelidad y lealtad a lo que me rodea. No me puedo permitir hacer un mundo de juguete donde, como en las telenovelas y la publicidad, todo mundo es bonito y blanquito. Eso es desleal con mi país. Pongo el contexto de la película como lo veo. No es que diga quiero hablar de estos temas, sino que trato de ser fiel al contexto real de mi país. No sigo los códigos del lenguaje audiovisual”.

Las palabras de Carlos Reygadas (Ciudad de México, 1971) se refieren a su segundo largometraje como director y guionista, Batalla en el Cielo, filme que se presentó en la competencia oficial del pasado Festival de Cannes y en el que aborda lo que él mismo califica como el desmoronamiento interno de un hombre utilizando a un secuestrador como personaje principal.

-¿Por qué elegiste a un secuestrador como personaje principal?
Precisamente porque quería hablar de un tipo que comete el crimen más terrible. Normalmente es el asesinato; en términos bíblicos no había secuestros, hubo una abducción pero no secuestros. Hoy en día el crimen más terrible que ocurre en esta ciudad es el secuestro. Te preguntas qué es lo que pasa cuando la gente humilde quiere secuestrar a gente más humilde que ellos para financiar un coche, cuando se secuestran entre parientes y amigos, pues el 80 por ciento de secuestros los comete gente cercana. ¿Qué diablos pasa cuando una  sociedad empieza a ver eso como relativamente normal?

Polémica desatada

Entre el sexo explícito mostrado en pantalla y las peticiones de apoyo económico al Instituto Mexicano de Cinematografía ventiladas en los diarios el año pasado, Batalla en el Cielo se convirtió en un filme polémico.
Tales hechos derivaron en una campaña publicitaria por parte de la compañía distribuidora en México, Artecinema, que el propio Reygadas consideró mal encauzada y que finalmente eliminó del póster final la frase “la película más polémica del cine mexicano”.
Ya no habla de la cuestión de los apoyos (que al final sí se obtuvieron sin la mediación de ninguno de los fideicomisos gubernamentales), pero sí de los temas que parecen recurrentes en su filmografía (que incluye la premiada Japón y Batalla en el Cielo): el sexo, el suicidio y la muerte.
¿Reflejo de la condición humana desde su perspectiva o de sus obsesiones?, se le pregunta. “Es un reflejo de la condición humana desde mi perspectiva. La verdad es que tengo bastante poca obsesión por el sexo aunque en las películas aparezca mucho.
“Una vez un tío mío dijo que Japón era la película de un obseso sexual. Pensé que tal vez es que estamos tan acostumbrados a no hablar de ese tema, a esconderlo, que hablamos el 3 por ciento de lo que pensamos. Así que se debió imaginar que eso es el 3 por ciento de lo que pienso a nivel sexual, pero para mí es el 100 por ciento. No da para más ni menos mi imaginación. Es así de simple. Es bastante normal lo que hay en la película (Batalla en el Cielo): un hombre casado que tiene una relación sexual con su mujer, como imagino que casi todo mundo, de pronto le pasa una cosa única en la vida: se acuesta con su empleadora.
“Y al principio y al final hay una cosa que es mucho más mitológica, que se inscribe en una especie de simbolismo: el hombre, la mujer, la búsqueda de comunicación, algo incomprensible, que va más allá y permanece misterioso. Me parece bastante simple y bastante cercano a cada uno de nosotros si lo vemos así. Si lo queremos comparar con lo que se ve normalmente en el cine, entonces parece excéntrico y excesivo”.

-¿Y la muerte y el suicidio?
Pensar en la vida es pensar en la muerte. Si no hubiera muerte no podríamos pensar en nada porque probablemente no tendríamos ni conciencia. La muerte está presente en el sentido de que el crimen terrible es el secuestro, que va mal, y acaba perdiendo la vida un ser humano. Marcos (el personaje principal de la película, interpretado por Marcos Hernández) trata de resolver este conflicto, pero no puede porque carece de las herramientas.
“En lugar de resolverlo, explota, y ésa es la tragedia: no podemos resolver nuestros problemas porque vivimos en una sociedad injusta, y en eso me refiero a la humanidad entera. Entonces un conflicto que empieza de una forma trágica, acaba incluso peor.
“Marcos es un ser especial que no se puede adaptar a los sistemas de limpieza de la conciencia que creamos los seres humanos, como un baile en África o una peregrinación. Sabe que después de todo ese desastre no tiene otra salida más digna que, y aquí es una parte más mística, morir. Hay una especie de semisuicido al final. Algo social está presente en él, pero con una fuerza muy poderosa, aunque con una explicación física, relativa, de su muerte”.

Contracorriente

Reygadas, al menos como director, tiene un estilo visual distintivo. Sus dos filmes han sido contemplativos pero poderosos en sus planos (que incluyen formidables planos secuencia), vistosos al tiempo que emotivos. Y utiliza elementos, como la música o la misma fotografía, que buscan mover los hilos de quien se deje poniendo énfasis en las emociones de sus personajes.
 
-Se te califica como el director con mayor talento visual en América Latina, pero también con carencias en narrativa y drama…
La narrativa para mí, al menos en esta película, pasa a un plano secundario. En primer plano están los personajes con la energía que desprenden ellos mismos. Hay elementos, como lo visual, lo musical, lo auditivo, que probablemente están delante de la narrativa. ¿Por qué? Porque la narrativa a veces funciona como un obstáculo. Sí puedes estar emocionado durante dos horas y te puedes identificar, pero es sólo la historia. A mí me interesa que te pueda quedar algo para después, y muchas veces el visionado es más frío.
“Por eso pongo la narrativa en un plano secundario. Si se tratara de narrar una historia así, creo que podría hacerlo; probablemente sea débil en ese punto, pero sospecho que no sería difícil. Lo que he hecho, lo hecho sabiendo bien lo que voy a hacer en plan narrativo”.

-Hablas de que los personajes son lo más importante en la película, en ese sentido, ¿qué son para ti los actores?, ¿por qué elegir actores no profesionales?
Justamente porque me interesa la energía propia de cada persona, no los personajes, sino las personas que están representándolos. No me interesa crear unos personajes en mi cabeza y luego contratar técnicos que los vayan a representar, adaptándose a ellos. Me interesa encontrar a la gente que, sin tener que emplear ninguna técnica directamente, irradie la energía de los personajes que he creado. Por eso no me interesa que actúen, entonces ¿para qué voy a contratar a un actor?
“Por eso no les digo nada del guión, ni qué va antes y qué después. Simplemente cuando llegamos, ponemos la cámara, les digo cuáles son los diálogos, se los aprenden de memoria y los dicen. Me basta con eso para lo que intento con mi película, no necesito que representen nada. Siento lo mismo que comentaba sobre la narrativa: cuando la actuación es caliente, es presente y te puedes identificar tranquilamente, te quedas con eso y nada más. Creo que puede haber mucho más allá y que es más abstracto, como puede ser la música, que es algo que te hace sentir. Me interesa más el sentimiento que la narrativa, la actuación directa y la identificación en primer grado.

Alcances universales

Es difícil imaginar que Batalla en el Cielo pudiera ocurrir en un lugar diferente a la Ciudad de México. Esas tomas que muestran la ceremonia de izamiento de la bandera en el Zócalo capitalino, aquéllas de los pasillos y vagones del metro, las de la Basílica atascada de peregrinos, las de calles, avenidas y vendedores ambulantes. Todo ello toma un aire localista que, al mismo tiempo, otorga un alcance real de universalidad por el tema.

-¿Qué significa precisamente esto de la universalidad y qué tiene que ver con la originalidad y la autenticidad según Carlos Reygadas?
Efectivamente, es difícil que ocurra en muchas otras partes del mundo, pero creo que la universalidad radica en los sentimientos, en las sensaciones: todos sentimos angustia, placer, ánimo de comunicación, cuestionamientos sobre la vida. Eso es común a un chino, a un mexicano, a todos. Y cuando ése es el corazón de la película, se vuelve universal a pesar de que tenga una especificidad total en lo práctico, en lo material.
“En lo material es muy México, pero de lo que se trata es de lo que siente la gente, por tanto, puede ser universal. Siento que se puede adaptar a cualquier país, siempre con una observación particular y un anclaje fuerte en todo lo físico. Es muy mexicana en su forma, en su superficie, pero lo que tiene dentro es sentimiento”.

-Y la originalidad, la autenticidad…
Entre menos emplees el manual de instrucciones, acabarás siendo más original. Yo tomo las decisiones conforme a mi conciencia  y propia forma de sentir y no conforme dicen el manual o las reglas, o a lo que se supone es el espectador. Para mí, cada individuo es único, proyecta, y siente a su manera, por lo tanto entiendo que pueda haber mucha gente a la que no le guste. Si hay alguien a quien le ha causado algo especial, con eso ya está cumplida la tarea.
 

-Los títulos, ¿cómo los eliges?
Batalla en el Cielo es un título evocativo. Me gusta evocar. El título refleja muy bien las sensaciones que la película puede reflejar. Si piensas otro título te darías cuenta que reduciría la película a algo que no es. Batalla en el Cielo incluye la contradicción que hay siempre en la película, la duplicidad o dualidad. Hay placer al mismo tiempo que dolor, certeza al mismo tiempo que inquietud, hay frustración. No puede haber batallas en el cielo, justamente por eso es el cielo. Lo ves como la batalla de Marcos en esta ciudad, que podríamos llamar cielo; teóricamente: las luchas de los dioses por el destino de cada uno de nosotros. El título evoca sensaciones. Está muy conectado, no en el sentido descriptivo, sino evocativo, y eso no es tan habitual y por eso llama la atención. .

* Javier Pérez es periodista cinematográfico
j_pemar@yahoo.com

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Comentarios: ernesto@cinevertigo.com
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