LAS VACAS SAGRADAS
RASHOMON
(****)La primera obra maestra de Kurosawa Akira --o Akira Kurosawa, como se debe decir al modo occidental-fue, sin duda alguna, Rashomon (Ídem, Japón, 1950), el primer pináculo de una carrera que estaría destinada a maravillar en Occidente y a provocar reacciones encontradas en su propio país natal. Ganadora en el Festival de Venecia del 51, premiada con el Oscar a Mejor Película Extranjera en el 52, la cinta, aunque exitosa -económicamente hablando-en Japón, no fue ni de lejos tan alabada ahí como en Europa y América. De hecho, este fue el inicio para que un sector de la prensa nipona atacara de forma constante al cineasta debido a su éxito crítico en el exterior que, se debía, siempre según sus detractores, a que su cine explotaba el exotismo y/o a que no era más que una copia del propio cine occidental.
Decimosegundo largometraje de Kurosawa, Rashomon es famoso, sobre todo, por su estructura narrativa. Estamos en las afueras de Kyoto, en un lugar conocido como Rashomon; ¿la época?: el Japón feudal. Un leñador (el habitual actor de Kurosawa, Takashi Shimura) encuentra en el bosque el cadáver de un samurai, Takehiro (Masayuki Mori). Aparentemente, el asesino es un célebre ladrón llamado Tajomaru (el infaltable Toshiro Mifune) quien además había violado a la esposa del samurai, Masago (la formidable Machiko Kyo).
En continuos flash-backs, mientras el leñador, un sacerdote (Minoru Chiaki) y un campesino (Kichijiro Ueda) discuten los acontecimientos bajo una lluvia torrencial, vemos cuatro diferentes versiones del hecho: la de Tajomaru, la de la esposa, la del samurai (dicha a través de un médium) y, finalmente, la del leñador, que había sido testigo directo de todo y que lo había ocultado a la policía "para evitarse problemas". Cada una de las versiones nos da un relato distinto y no solo en los "pequeños" detalles sino incluso en la misma identidad del asesino.
Por supuesto, lo que menos interesa es saber cuál es la VERDAD acerca del asesinato y la violación ya descritas, pues lo único que queda claro en la propuesta dramática de Kurosawa es que es imposible conocer la verdad objetiva de algo. Como el cínico campesino lo dice, "todo mundo piensa que es mejor de lo que realmente es". Y no solo eso (uno podría agregar después de ver el filme): además, uno tiende a mentirse a sí mismo.
Lo que transmite Rashomon, entonces, es una de las historias más profundamente humanas que hayan sido llevadas al cine. Horroriza, divierte, intriga; hace reír y llorar; provoca la reflexión, la ira y la esperanza. Muestra al ser humano en todas sus debilidades y flaquezas y, también, en sus posibilidades de redención, en su grandeza y su bondad. En su perversión y en su cinismo.
Es imposible despegar los ojos de Rashomon y no sólo por la naturaleza intrincada de la historia, sino por la fuerza visual del filme. Kurosawa declaró en su momento que con esta cinta quería rescatar algo de la manera en que se narraban las películas en la época muda y, especialmente, recuperar las experiencias visuales y narrativas de la vanguardia francesa de los años 20. Sin duda, mucho de esa intención original se cumplió con creces: el filme tiene momentos de una dinámica visual que parece provenir, efectivamente, del cine mudo. Hay escenas enteras -el hallazgo del cadáver del samurai por parte del leñador, por ejemplo-- que valen por sí mismas como virtuosa muestra de narrativa fílmica. Es notable también cómo Kurosawa usa el encuadre no sólo para enmarcar bellamente la historia sino para darnos información dramática sobre los personajes. De nuevo, la regla de las vacas sagradas se cumple: el cine bello es también un cine funcional. Dicho de otra manera, la forma se funde con el fondo para contar mejor la historia, no para presumir audaces encuadres o virtuosos movimientos de cámara.
Por último, seráa una injusticia olvidar a ese notable grupo de actores, en especial a los tres protagonistas del asesinato/violación. Mifune, Kyo y Mori tienen la difícil tarea de encarnar a sus respectivos personajes desde cuatro puntos de vista distintos. Así, a veces uno es cobarde, el otro valiente, aquella virtuosa y otras veces cruel, aquel es lascivo, el otro digno, ella coqueta... Un tour-de-force actoral que quita el aliento y que termina integrándose a la perfección en una de las
obras más fascinantes en la historia del cine mundial.
LAS VACAS SAGRADAS Escala de Calificación
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