EN CARTELERA

RAMBO REGRESA AL INFIERNO
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
Va mi confesión en prenda: nunca fui fan de Rambo y, de hecho, no vi ninguna de las tres cintas anteriores en el cine. Las he visto en la televisión, no en el orden debido, entre comerciales e idas a la cocina por un sándwich o una cerveza. Así que me perdonará usted, pero no sé por qué al inicio de esta cuarta entrega de las aventuras bélicas del renegado exboina verde, Rambo Regresa al Infierno (Rambo, EU-Alemania, 2008), John Rambo está viviendo en Tailandia, cazando serpientes, pescando con flechas y diciéndole al mundo entero cosas tan poco comedidas como “fuck the world!”. Hasta donde recuerdo, en Rambo III (MacDonald, 1988), Stallone andaba en Afganistán salvando al mundo de los rusos y protegiendo a unos luchadores de la libertad que se llamaban talibanes o algo así.

 Pero divago. Decía que hasta Tailandia irán a buscar a Rambo unos médicos cristianos y misioneros dirigidos por un calvo santurrón (Paul Schulze, el cura de Los Sopranos) y una rubia de no malos bigotes (Julie Benz de la teleserie Dexter). La solicitud es suicida: que lleve a todo el grupo río arriba, a Birmania, para que ellos puedan hacer darles sus benéficos servicios a una aldea de campesinos cristianos amenazada por unos malosísimos militares. Rambo no quiere saber nada de eso pero la elocuencia de la rubia lo hace cambiar de opinión. “A lo mejor usted ha perdido la fe en la gente, pero debe tener fe en algo”, le dice ella. “La fe en volar todo en pedazos”, ha de pensar él, pues cuando la susodicha rubia es secuestrada por los villanos de rigor, Rambo sacará juventud de su pasado y se escabechará en menos tiempo de que usted deletrea Bush júnior a más de doscientos malosos (236, para ser exactos, según las cifras oficiales).

 A decir verdad, Stallone como director de cine de acción dista mucho de ser un inepto. Monta, por ejemplo, una larga secuencia en la que hay disparos, explosiones, acuchillados y estrangulados, y todo lo hace con la seguridad de un matancero: allá va una cabeza, por allá un brazo, aquí está un cuerpo partido en dos, allá va volando un torso. Dicho de otra manera: Stallone no es el cineasta más sutil del vecindario y no tiene empacho en demostrarlo.

 Por lo demás, no hay nada en esta trama-excipiente que llame la atención –la rubia y Rambo se mantienen platónicamente distantes- y el desenlace verá a nuestro amargado veterano de Vietnam reconciliado consigo mismo y regresando a su país, en donde empezó todo, en la ya lejana primera Rambo (1982). Chin: ¿esto quiere decir que habrá una quinta parte?


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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