EL CINE QUE NO VIMOS

LA PROPOSICIÓN
(***)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Quién sabe por qué, pero La Proposición (The Proposition, Autralia-GB, 2005), tercer largometraje del cineasta australiano John Hillcoat, nunca se estrenó comercialmente en México. Escrito por el músico, compositor y ocasional guionista Nick Cave –quien participó en el guión del segundo largometraje de Hillcoat, Ghosts… of the Civil Dead (1988)-, La Proposición es un violento western ubicado en un terreno muy distante, geográficamente hablando, del lejano oeste americano.

 Norte de Australia, fines del siglo XIX. Después de capturar a los hermanos delincuentes Charlie y Mike Burns (Guy Pearce y Richard Wilson), el capitán de la policía Stanley (espléndido Ray Winstone) le hace la proposición del título a uno de los dos hermanos. Si Charlie va en busca de su otro hermano, el mayor, el psicopático Arthur (Danny Huston, muy convincente), y lo mata, Stanley indultará al jovencito Mike y al propio Charlie. De lo contrario, el inofensivo Mike morirá en la horca en pleno día de Navidad. Charlie tiene sólo nueve días para cumplir esta bíblica traición.

 Los temas comunes del western clásico –el del estilo y de la era de un John Ford- son retomados aquí con seguridad y elegancia por Hillcoat: la civilización contra la barbarie, el hombre de la ley contra los forajidos, todo enmarcado en los paisajes australianos, tan bellos como inabarcables, y bien fotografiados por Benoît Delhomme. Sin embargo, el western (¿o eastern o, más bien, aussiern?) de Cave y Hillcoat no se queda en el mero trazado copista de temas e imágenes fordianos: su enfermiza historia de venganzas y enfrentamientos –y, como telón de fondo, el genocidio de los aborígenes australianos- tiene más que ver con el ultra-violento western re-visitado de los 60/70, especialmente el de Sam Peckinpah (La Pandilla Salvaje, 1969).

 La cinta muestra de manera lateral, las tensiones raciales/sociales/culturales que el esfuerzo civilizador provoca en los habitantes de la lejana Australia del siglo XIX. Por un lado están unos ingleses que se aferran caricaturescamente a la metrópoli (los policías briagos cantando “Rule Britannia, Britannia rules the waves…”; o los conmovedores intentos de la esposa de Stanley, encarnada por Emily Watson, por reproducir la cotidianeidad inglesa al servir el té a las cinco y pedir un arbolito de Navidad al otro lado del mundo). Por otra parte, están los bandoleros irlandeses comandados por la familia Burns, que hacen su propia ley a golpe de robos, crímenes y violaciones. Y, en el medio de ellos, unos desplazados aborígenes que son tomados como carne de cañón por unos y por otros.

 El choque final de la cinta está ejemplarmente ejecutado y su ambigüedad moral y dramática se sostiene hasta la última toma. Por supuesto, pareciera que la civilización triunfa al final de cuentas aunque, ¿no será la barbarie la que ha ganado la partida?


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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