LAS VACAS SAGRADAS

THE PHILADELPHIA STORY
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¿Quién es el verdadero creador del clásico hollywoodense de los 40 The Philadephia Story (EU, 1940)? A bote pronto y tomando como soporte la “teoría de autor”, la respuesta tiene nombre y apellido: George Cukor, acaso el más grande cineasta pro-feminista/pro-femenino en la historia del cine.

 Sin embargo, para que The Philadelphia Story llegara a la pantalla grande, hay otra figura central, además de Cukor: la joven actriz entonces considerada un “veneno para la taquilla” Katharine Hepburn. Después de todo, ¿acaso la obra teatral no fue escrita pensando en ella como protagonista? ¿No recibió los derechos para llevarla al cine como regalo por parte de su “amigo” Howard Hughes? ¿No intercambió ella esos mismos derechos con el magnate de la MGM Louis Mayer con la condición de encarnar al personaje central, Tracy Lord? ¿No exigió el  derecho de aprobar el guión y dar el visto bueno de sus dos actores co-protagónicos, que fueron –nada menos- Cary Grant y James Stewart? Después de tantas decisiones centrales en las que tuvo que ver Miss Hepburn, usted estará de acuerdo que es imposible soslayar a la huesuda, aristocrática actriz, como co-responsable de la realización de una de las comedias románticas más logradas de todos los tiempos.

 The Philadelphia Story está centrada en el personaje interpretado magistralmente por Hepburn: la rica heredera Tracy Lord. Divorciada escandalosamente del no menos prominente socialité C. K. Dexter Haven (Cary Grant), Tracy está a punto de casarse de nuevo, pero ahora con el estirado George Kittredge (John Howard). Dexter llega, sin ser invitado, a la boda, pero trae con él a un par de periodistas, Macaulay Connor (James Stewart, ganador del Óscar por este papel) y Elizabeth Imbrie (Ruth Hussey), quienes van a cubrir de incógnito el “exclusivo” enlace matrimonial. Durante ese fin de semana, Tracy tendrá que replantearse su vida y el modo de vivirla -¿quiere ser “adorada” como una diosa o simplemente amada como una mujer?- mientras decide casarse o no y con quién: con su pedante prometido, su sarcástico exesposo o el idealista reportero interpretado por Stewart.

 Uno creería que el final de la historia es previsible sólo con revisar el reparto. Digo, por ahí anda Cary Grant y si una mujer se va a enamorar en esta película, tiene que ser de él, uno piensa de inmediato. Lo cierto es que prácticamente hasta el mismo desenlace, no sabemos con quién va a terminar la Tracy Lord de Miss Hepburn: con Grant o con Stewart. Aunque parezca mentira, se crea un genuino e insólito suspenso romántico hasta un minuto antes del final.

 Cukor dirige con maestría evidente a sus tres indisputables estrellas y al resto del extendido reparto, pero también deja ver, en este, su largometraje número 20, un conocimiento magistral de la narrativa cinematográfica, del manejo del encuadre y del montaje más funcional posible, todo ello al servicio de la historia que contaba.

 Cukor era un cineasta genuinamente humilde y minimizaba continuamente su propio trabajo, pues señalaba que lo más importante era el “escritor” de la película  y no el director (Guillermo Arriaga: he aquí el cineasta perfecto para tu ego: lástima que ya está muerto). Sin embargo, hay que rescatar a Cukor de él mismo: basta ver la fluidez de la puesta en imágenes, la manera en la que organiza a los actores dentro del encuadre, cómo se hacen los cortes precisos y en el momento indicado para obtener el máximo impacto cómico y/o dramático, o recordar un par de escenas memorables –el célebre prólogo con Hepburn y Grant llegando a los golpes, Stewart llevando en sus brazos a una ebria Hepburn mientras un divertido Grant y un furioso Howard observan el momento- para llegar a la conclusión que Cukor era un auténtico bicho raro: en un territorio lleno de vanidades y habladurías como es el Hollywood de antes y de siempre, sólo Cukor –y en menor medida, John Ford- se atrevía a afirmar que él sólo había tenido mucha suerte y que, en realidad, sus logros le pertenecían a los demás. Una revisión seria de la filmografía de Cukor es el mejor mentís a esos dichos.


LAS VACAS SAGRADAS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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