ESE CIERTO CINE
EL ESPOSO DE LA PELUQUERA
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Ernesto Diezmartínez GuzmánUna de mis cintas favoritas de la década pasada es El Esposo de la Peluquera (Le mari de la coiffeuse, Francia, 1990), una minimalista y claustrofóbica obra maestra dirigida por el ineludible cineasta galo Patrice Leconte. Este originalísimo filme es una exploración más -como la anterior obra maestra de Leconte, Monsieur Hire (1989)- acerca del sexo y el amor vistos a través de una mirada muy especial: la de Antoine (Jean Rochefort, antológico), un hombre obsesionado por el deseo que de niño sentía hacia una regordeta peluquera, Madame Sheaffer, quien provocaba en el infante un estado diríase catatónico. Las caricias en el cabello, el lavado de la cabeza, una blusa entreabierta de la estilista que dejaba ver un seno generoso y, finalmente, el suicido por razones desconocidas de la mujer y el atisbamiento de su cadaver con la falda buñuelianamente levantada, marcarían para siempre al precoz pero introvertido Antoine, quien desde su tierna edad tendrá una insólita meta: casarse con una peluquera. Ya adulto, Antoine encontrará la felicidad junto a una bellísima y joven artista de la tijera, con quien vivirá diez paradisíacos años hasta que el amor entre ellos termine intempestivamente antes de haberse agotado.
Logradísima combinación de comedia, melodrama y película de crecimiento infantil, El Esposo de la Peluquera puede verse como una conmovedora fábula sobre el sentido de la existencia y la felicidad que se puede obtener en la vida cotidiana, en ese monótono transcurrir del día con día. En el microcosmos de la peluquería "Isadore", Antoine y su joven esposa Mathilde (guapísima Anna Galiena) viven en una suerte de paraíso terrenal en donde no necesitan de amistades, visitas o viajes. Desde ahí son testigos de discusiones inútiles entre dos amigos, el rompimiento de un matrimonio, o los roces entre una señora y su rebelde hijo adoptivo, sin que nada de ello afecte su felicidad inagotable.
Después de Monsieur Hire, un filme de negro pesimismo sobre un desdichado voyeur sublime, Leconte dirigió otra cinta sobre el mismo tema -el amor y el sacrificio- y el mismo protagonista -un voyeur solitario- aunque el tono de esta película es radicalmente distinto. La alegría de vivir que transmite Antoine a uno que otro iniciado en forma de desaforados bailes árabes, es la clave de esta cinta, una notable y conmovedora historia del amor obsesivo no hacia una mujer en lo particular, sino hacia LA MUJER en lo general. Por ello, al final, Antoine le dice al cliente que espera, sentado: "la peluquera viene en un momento".
Y usted, ¿tiene una persona especial que le corta el cabello?
ESE CIERTO CINEEscala de Calificación
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* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com