ENTREVISTA EL CINE Y SUS VOCES
Los pajarracos: un universo popular
En Los pajarracos, la mancuerna de directores Horacio Rivera y Héctor Hernández
entregan una comedia cuyo objetivo es alcanzar al gran públicoPor Javier Pérez
Tuvieron su participación en la sección competitiva del pasado Festival de Cine en Guadalajara. Y Horacio Rivera y Héctor Hernández tienen confianza en que la honestidad con que dirigieron Los pajarracos (México, 2006), su comedia fílmica sobre un luchador enmascarado, conseguirá llevar al público a las salas de cine.
Es más. La compañía distribuidora, Artecinema, apostó por esta cinta mexicana y la estrenó en el difícil mercado de la exhibición fílmica veraniega, que incluye títulos como Superman, Piratas del Caribe o Garfield 2, sólo por citar algunas cintas.
“La película es muy original porque trata todo un universo popular mexicano, sin prejuicios –explica Hernández, director y productor de la cinta-. No nos avergonzamos de retratar el arrabal, el polvo, la mugre, porque siempre buscamos una calidad cinematográfica: es una película filmada en 35mm, hecha con calidad, en cine, con un tiempo de producción necesario para equilibrar todos los requerimientos. Se trata de un cine de calidad, pero que busca gustarle a la gente”.
El costo de la producción -que contó con el apoyo del Fidecine, uno de los dos fideicomisos gubernamentales que existen en el país- fue de 13 millones de pesos y se rodó, durante seis semanas, en locaciones de Los Reyes La Paz, Texcoco y Naucalpan, en el estado de México, así como en la ciudad de Tijuana, donde ocurre la historia.
“La ubicación en ese ciudad fronteriza fue una decisión interesante, porque sentíamos que la frontera reúne cualidades como ningún otro lugar –dice Joe Solís, también productor del filme-. Ahí se junta lo bueno con lo malo, es casi como un limbo, especialmente de partida de México hacia los Estados Unidos. En este caso, el personaje principal, “El Cachondo”, tiene como sueño llegar a los Estados Unidos a luchar al Olympic Auditorium de Los Angeles, pero, para eso, tiene que cruzar un obstáculo principal: la frontera.
“Esa frontera simboliza muchas cosas –continúa Solís-: la frontera de su propia sueño, la frontera que divide a dos países. Es como la dualidad que tenemos los mexicanos de amor y odio con los americanos. Todo eso está englobado ahí, y nos parecía que simplemente le daba una riqueza inusitada que de otra forma no se lograría”.
El personaje principal es un luchador de segunda, enmascarado y mujeriego, llamado Miguel “Cachondo” Sanabria (interpretado por Miguel Rodarte, a quien los realizadores no habían contemplado para el papel en principio, pero quien se quedó con él en lo que califican como una decisión acertada). Él huye de Culiacán porque ha dejado embarazada a la hija de un narcodiputado (Luis de Alba), quien lo está buscando.
Para Rivera –cuya carrera profesional se había desarrollado en la publicidad antes de aventurarse a ser director, guionista y productor de Los pajarracos-, su luchador es distinto a los que aparecieron en las películas del género, pues no tiene nada de heroico (incluso, su objetivo es cruzar la frontera con papeles falsos pasando un paquetito sospechoso que transporta en una ridícula mochila de pollito que acabará perdiendo).
“Este luchador es un sinvergüenza, un bribón, a quien le gustan mucho las mujeres, y las mujeres le causan muchos problemas. Son parte de su aventura, de su trayectoria en la película, por eso es un luchador. Es muy distinto, es de Sinaloa, es un pajarracazo”.
Aunado a este personaje, dice Hernández, se encuentran otros varios a los que no duda en calificar de “peculiares”, encarnados por actores como César Bono, Luis de Alba, Regina Orozco, la sensual Ivonne Montero e Itatí Cantoral. Se trata de líderes de sectas religiosas que además son polleros, falsificadores, la dueña de un antro, una locutora adicta a la cocaína y hasta un monaguillo.
“Cada uno encarna temas que son duros y de actualidad en México –dice Rivera-. Cada personaje tiene una moraleja, cada historia encarna un vicio y una virtud. Aunque hay supuestamente buenos, todos son unos cabrones bien hechos”.
En cuanto a que si se trata de personajes estereotipados, el mismo Rivera asegura que el tratamiento de la historia es lo que hace distinto a Los pajarracos.“Efectivamente partes de algo conocido, pero tiene una complejidad, y eso es lo que los hace bien distintos a otros personajes. No se quedan nada más en el retrato. No obstante que son varias historias, tiene algo que decir cada uno. Si bien está el político… o este personaje de la secta religiosa -personaje novedoso en el cine mexicano-, tienen un discurso, un choro y una filosofía”.
Y Hernández complementa: “Hay un guión que les da alas para hacer un personaje que nunca han hecho. Por otro lado, hay un tratamiento fresco, sin prejuicios, sin marcar que algunos de estos actores provienen del videohome y las películas de ficheras, sino entender que son actores que han logrado muchísimos éxitos con el público a través de su trabajo, haciendo una comedia muy fresca y buscando la calidad. Puedes decir que partimos de ciertos clichés, pero eso sólo es un punto de partida”.
Esta claridad en los objetivos que perseguían (una comedia para el público), fue lo que hizo que la pareja de directores y productores consiguiera apoyos gubernamentales a través del Fidecine.“Fue un proceso largo, tenemos ya seis años con este proyecto –platica Hernández-. Fue más difícil aprender a vender y presentar con calidad y contundencia el proyecto ante inversionistas que verdaderamente conseguir el dinero. Una vez que se dio una maduración entre nosotros de tener claro el proyecto, su género, a qué público va dirigido y cómo lo puedes vender para que asegures va a ser un éxito dentro de su mercado; una vez que buscamos dinero afuera, que fuimos a festivales y mercados de producción, decidimos buscarlo (el financiamiento) aquí, a producirlo en México. A partir de ahí empezó a cuajar y de entonces para acá el tiempo no es mucho. Es más difícil tener un proyecto interesante que vender, y saber cómo venderlo, a encontrar dinero”.
* Javier Pérez es periodista cinematográfico
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