EN CARTELERAAL OTRO LADO
(*1/2)
Ernesto Diezmartínez GuzmánDespués de su meritorio debut, la culposamente entretenida Atlético San Pancho (2001) –culposamente para mí porque aborrezco el fútbol—el joven cineasta egresado de la Ibero Gustavo Loza ha dado un ambicioso paso hacia delante. Filmada en locaciones de cuatro países y tres continentes y con un competente reparto internacional, Al Otro Lado (México, 2005) nos muestra las historias paralelas de tres niños que, en distintas latitudes, enfrentan el mismo problema: la ausencia del padre quien los abandonó para irse a trabajar “al otro lado”.
En Marruecos, ese mítico “otro lado” es España; en La Habana, los Estados Unidos; en un pueblito de Michoacán, el mismo país del norte. Así, la niña Fátima (Nuria Badih) abandonará su casa marroquí para ir a buscar a su papá, que trabaja en Málaga, mientras el pequeño Ángel (Jorge Miló) intentará cruzar el océano en una llanta e ir a buscar a su “famoso” progenitor, al cabo que ahí adelante del malecón habanero está la Estatua de la Libertad. Por su parte, Prisciliano (Adrián Alonso) creerá que es cosa de atravesar el lago michoacano que se ve frente a su casa para llegar “al otro lado” a donde se fue a chambear su papá (Ignacio Guadalupe).
Es inevitable la disparidad en una película como esta. Mientras los mejores momentos están, de forma previsible, en la historia mexicana –bien apoyada por la infalible presencia de Héctor Suárez--, el menos satisfactorio de los segmentos es el hispano-marroquí, en donde se nos muestra no sólo la increíble suerte de una niña árabe que puede salir de su casa, llegar a la costa y atravesar el océano sin que le pase nada, sino que además, esa misma niña se topará con la más bondadosa tratante de blancas de la historia del cine (Carmen Maura, nada menos) que le ayudará a la chiquitina, nomás porque sí, a encontrar a su elusivo padre.
La cinta, se entiende, está escrita por el propio director Loza desde la perspectiva de los niños protagonistas y esto puede explicar el porqué no se profundiza en algunas situaciones dramáticas –el hecho de que el papá de Fátima vive con una española perpetuamente en cueros, por ejemplo—aunque no disculpa, en mi opinión, la arbitraria resolución mágica/mítica del segmento mexicano, en el cual participa cierto espíritu del lago (Martha Higareda reaparecida). Finalmente, la parte cubana –acaso la más atractiva, visualmente hablando—es, curiosamente, la más pesimista de todas, con todo y obvio coscorrón crítico al aberrante régimen castrante/castrista.
Impecablemente producida, con una atractiva banda sonora, un reparto adulto sin tacha y un par de notables actuaciones infantiles (la de Alonso y la de Badih), Al Otro Lado deja, no obstante, un decepcionado sabor de boca. El guión del propio Loza es, creo, el culpable. La película esboza historias que luego no acierta a resolver y así, el supuesto paso hacia delante del director de Atlético San Pancho ha sido, en realidad, un paso hacia atrás. De cualquier manera, la cinta, de apenas 80 minutos de duración, se deja ver sin dificultad de principio a fin, lo cual no se puede afirmar de muchos otros filmes nacionales que he visto en los últimos meses. Eso sí: esperemos que el próximo esfuerzo del señor Loza sea mucho mejor porque es innegable que tiene talento. Es cuestión de cultivarlo. Es cuestión de ejercitarlo. Es cuestión de hacerse de una carrera en una industria fílmica inexistente. Ojalá el señor Loza pueda vencer estas descomunales trancas. Si lo hace, ya estará, él sí, del “otro lado”.
Escala de Calificación
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