EL CINE QUE NO VIMOS
BAJO LOS OLIVOS
(*** 1/2)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
    “La realidad no puede ser
    abarcada. En mi opinión, la
    cámara no puede registrarla”.
    A. Kiarostami

Bajo los Olivos (Zir-e Derakhtan-e Zeytun, Irán, 94), el filme numero 21 del cineasta iraní Abbas Kiarostami, es la tercera parte de una trilogía que inició con ¿Dónde Está la Casa de Mi Amigo? (84) y que continuó con Y la Vida Sigue (92). Como es muy común con la obra de este inclasificable realizador, Bajo los Olivos invita al cinéfilo a múltiples lecturas, algunas de ellas enfrentadas entre sí, y construye varias trampas en las cuales es muy fácil caer.

Pero empecemos por partes. La trama –escrita, por supuesto, por el propio Kiarostami— es sencilla hasta coquetear con el minimalismo: un cineasta (Mohammad Ali Keshavarz) dirige una película en el pueblo de Koker, en el norte de Irán, con actores no profesionales. Hay una escena en particular en la que el director contrata a dos jóvenes de una aldea cercana, Hossein (Hossein Rezai) y Tahereh (Tahereh Ladanian), para que representen a una pareja de recién casados. Hossein y Tahereh se conocen desde hace algún tiempo y, de hecho, él le ha propuesto matrimonio un par de veces. Sin embargo, la abuela de ella no ha dado su visto bueno pues Hossein no sabe leer ni escribir y no tiene casa propia. Así, mientras el director filma la citada escena, vemos los tenaces intentos de Hossein por convencer a Tahereh de aceptar su sincera declaración de amor.

La película es, en primera instancia, un fascinante juego de espejos. Como si la narrativa proviniera del interior de una muñeca rusa, lo que vemos en pantalla es el reflejo de un reflejo de un reflejo. Me explico: Bajo los Olivos muestra a un director de cine (obvio alter ego de Kiarostami) que filma una película en Koker. Esta cinta, por supuesto, no es más que Y la Vida Sigue, pues Farhad Kheradmand, quien encarnó al cineasta de esta película, aparece aquí siendo dirigido por el “verdadero” realizador (es decir, por Keshavarz, quien en la primer toma de la película –me refiero a Bajo los Olivos— nos aclara que ¡él es sólo un actor encarnado a un director de cine!). Además, recuérdese que Y la Vida Sigue es la continuación de ¿Dónde Está la Casa de mi Amigo?, y que el niño protagonista de esta cinta hace un cameo en Bajo los Olivos y es uno de los asistentes a la “filmación” que coordina Keshavarz...

¿Confuso?: no se preocupe, no es culpa de Kiarostami, sino mía. Déjeme plantearlo así: Kiarostami dirige Bajo los Olivos, una película en donde un actor personifica a un director de cine; luego, este falso cineasta  dirige una escena en donde aparece un director de cine que está buscando al protagonista infantil de una película que realizó años atrás, cinta que, en realidad, dirigió, por supuesto, Kiarostami. Es en esta premisa en donde el iraní coloca las trampas de su relato: identificado facilonamente con el neorrealismo italiano, Kiarostami nos recuerda, en este filme, que toda realidad cinematográfica no es más que una elaborada construcción artística, por más “realista” que la película pueda parecer.

Dicho lo anterior, queda claro que la imposibilidad de reconstruir la realidad “real” es, acaso, el tema central de Bajo los Olivos, aunque la película dista de ser una aburrida disquisición filosófica. La reflexión formal está ahí, para quien quiera verla, pero la trama también puede verse como una especie de regocijante parodia de La Noche Americana (Truffaut 73), con un cineasta enfrentando los problemas típicos de cualquier filmación (la mala elección de un actor, las terquedades de una actriz, unas líneas que son cambiadas durante el rodaje, problemas logístico y de tiempo) con el curioso agregado que, se supone, el director está trabajando con actores no profesionales que deberían ser más fácilmente manejables y menos caprichosos. Por último, como tercer elemento dramático, está el tenaz cortejo de Tahereh por parte de Hossein, una historia que aparece en un inicio como una mera subtrama que se convierte, hacia el final –en ese último soberbio plano secuencia tomado en full-long-shot--, en el verdadero corazón de la cinta. Ahí descubrimos que lo que hemos estado viendo es, después de todo, una conmovedora historia de amor ¿imposible?: sólo Hossein y Tahereh saben el desenlace.

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Esta película nunca se estrenó comercialmente en México. Se ha exhibido en cine-clubes y en la televisión cultural y la de paga.


EL CINE QUE NO VIMOS
Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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