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LA NOVICIA REBELDE
Ernesto Diezmartínez GuzmánLa Novicia Rebelde (The Sound of Music, EU, 1965) fue la película más exitosa de los 60 –económicamente hablando, por supuesto—y el musical más taquillero hasta el estreno de Vaselina, una década después. En cuanto a premios se refiere, ganó cinco óscares de los 10 a los que fue nominada, entre ellos dos de los “grandes”: el de Mejor Película y Mejor Director, esta última la segunda estatuilla para el cineasta Robert Wise, quien había hecho la misma gracia (ganar Mejor Película y Director) unos años antes con otro musical: Amor sin Barreras (1961).La pregunta es obligada: ¿qué tanto ha resistido el paso del tiempo uno de los filmes “familiares” más famosos de Hollywood? O, dicho de otra manera, ¿qué tan efectivo resulta ahora, en el nuevo siglo, una película basada en un añejo musical de Broadway escrito por la canónica pareja formada por Rodgers y Hammerstein, los mismos de Oklahoma, South Pacific y El Rey y Yo? La magnífica edición en DVD que está circulando en nuestro país nos da una magnífica oportunidad de responder a esta duda.
Por principio de cuentas, el par de discos de La Novicia Rebelde –horrible título en español, por cierto— son inagotables. Además de lo obvio –excelente imagen en widescreen, impecable sonido— el disco adicional a la película ofrece el comentario en toda la cinta del director Robert Wise, la posibilidad de escuchar aislada la magnífica banda sonora oscareada de Irwin Kostal, una docena de avances de cine, radio y TV, un par de documentales alusivos (un “detrás de las cámaras” del 65 y otro más sobre los hechos reales que dieron pie a la obra musical y a la cinta) y sendas entrevistas con Julie Andrews y Robert Wise. Si uno es fanático de los musicales y/o de Julie Andrews (difícilmente puede uno ser fan del cine musical sin serlo también de la señora Andrews), este es un DVD digno de disfrutarse en sus cinco o seis horas de duración conjunta.
En cuanto a la película en sí, es indudable que es demasiado larga (casi 3 horas de duración) y que hay varios momentos en donde el sentimentalismo más chantajista provoca reacciones casi alérgicas aun entre los que gustamos de historias más o menos almibaradas. Con todo, el filme tiene varios momentos extraordinarios: el inicio, con Andrews bailando en una colina mientras se escucha The Sound of Music al mismo tiempo que la cámara aérea de Ted D. McCord rodea a la actriz, es una de las escenas más famosas de todos los tiempos; el número How do You Solve a Problem Like Maria? con las monjas discutiendo sobre la irreprimible novicia encarnada por Andrews, ofrece la muestra de una delicada y elegante coreografía y un perfecto manejo de la cámara; el montaje en varios escenarios de Do-Re-Mi, el número en donde Maria convive y canta con sus siete pupilos, es una contagiosa secuencia musical ambientada varios lugares de Salzburgo.
Pero además de los momentos musicales antes descritos, La Novicia Rebelde es una impresionante muestra de dominio narrativo por parte de Robert Wise, el veterano cineasta que iniciara como editor de Welles en Ciudadano Kane y Soberbia para luego iniciar una prolífica y exitosa carrera como director. No hay una sola escena en La Novicia Rebelde que la cámara no esté en la posición perfecta, con la iluminación adecuada, con los filtros necesarios. A falta de las vistosas coreografías de Amor sin Barreras, la cámara de McCord y la oscareada edición de William Reynolds construyen las propias con los movimientos de los actores dentro del encuadre y con la combinación de los planos cuidadosamente elegidos y montados. Se trata, sin duda, de una de las cintas más perfectamente montadas (en su edición, en su fotografía) de Wise y las facilidades interactivas que nos ofrece el DVD nos puede permitir estudiar con más cuidado una película que, técnicamente, brilla en su perfecta ejecución. Y en cuanto al almíbar que chorrea la película... bueno, hay momentos para ver este tipo de filmes.
DVD verseComentarios: ernesto@cinevertigo.com