EL CINE QUE NO VIMOS
NAPOLEON DYNAMITE
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Ernesto Diezmartínez GuzmánCaprichosamente nunca estrenada en México –vemos cada fin de semana cosas de verdad mucho peores- Napoleon Dynamite (EU, 2004) está disponible en un DVD de Región 1 con multitud de extras.
Opera prima dirigida por Jared Hess, Napoleon… fue el gran acontecimiento del cine juvenil/independiente de 2005 –obtuvo el Premio MTV a Mejor Película, para acabar pronto- y, sin duda, fue la cinta más redituable, económicamente hablando, del año pasado (su presupuesto no llegó al medio millón de dólares; su taquilla fue de más de 40 millones de billetes verdes).
La trama, escrita por el cineasta con su esposa Jerusha, está conformada por una serie de viñetas más o menos ingeniosas, más o menos irritantes, más o menos chistosonas, ubicadas en el pueblucho de Idaho y relacionadas con un larguilucho adolescente a punto de dejar la prepa, el Napoleon del título (Jon Heder), su amigo mexicano Pedro (Efrén Ramírez) y su casi-novia Deb (Tina Majorino), quienes tratan de sobrevivir el fin de la adolescencia lo mejor que pueden. El que la tiene más difícil es Napoleon, quien presume una familia de antología: una abuela post-hippie que tiene una llama en el corral, un hermano treintón que se consigue su “alma gemela” a través de la internet y un tío fracasado que vende “topergüer” de casa en casa y que vive estancando en 1982, lamentándose de no haber jugado en cierto partido clave de fútbol americano.
La visión que tiene Jared Hess de los ires y venires de sus jóvenes fracasados carece de la misantropía del más feroz Alexander Payne (el de La Trampa/Election, 1999) y no tiene la calidez del primer Wes Anderson (el de Tres es Multitud/1998), por lo que la película se queda estancada en un limbo temático y argumental del cual nunca termina de salir. Es cierto, la película nunca aburre –es imposible hacerlo con esa galería de extravagantes personajes y con la memorable actuación de Heder como el adolescente torpe y perpetuamente exasperado Napoleon- pero tampoco entusiasma. Por lo menos, no a mí.
Pero déjeme explicarle por qué. Napoleon Dynamite, la película, construye toda su comicidad alrededor de un grupo de personas alienadas del idílico american-way-of-life: un joven inmigrante mexicano que no entiende por qué pegarle a una piñata con forma humana está mal (yo tampoco lo entiendo), una muchachita que vende chucherías para pagarse una universidad a la que nunca irá, un adolescente flaco y anteojudo sin habilidades sociales, un treinta-añero que acaso se ha puesto de novio con un transexual, un cuarentón que se graba a sí mismo haciendo pases de fútbol americano…
Hay algo irritante en burlarse de estos fracasados. No es que eso no deba de hacerse –Payne lo ha hecho desde La Trampa y ha continuado en Las Confesiones del Señor Schmidt/2002 y en Entre Copas/2004- pero Jared Hess no tiene la inteligencia ni el talento de Payne para entregarnos ALGO MÁS que una simple burla. Pero démosle el beneficio de la duda a Mr. Hess: después de todo, Napoleon Dynamite es su primera película. Y como tal, no está nada mal.
EL CINE QUE NO VIMOS Escala de Calificación
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