EN CARTELERA
MUERTE SUBITA
(**)
Ernesto Diezmartínez GuzmánEn medio de tantas propuestas que se quieren portentosas en la temporada veraniega-hollywoodense de 2006 (secuelas de super-héroes mutantes, renacimiento del emblemático Hombre de Acero, remakes de películas demoníacas, cintas animadas sobre-trabajadas visualmente), es un alivio toparse con un auténtico palomazo que no pretende ser otra cosa que eso. En efecto, Muerte Súbita (16 Blocks, EU-Alemania, 2006), el vigésimo largometraje del veteranísimo director de cine y televisión Richard Donner (La Profecía/1976, Superman/1978, Los Goonies/1985, las cuatro Arma Mortal/1987-1998) es una bocanada de aire fresco en este verano fílmico de nuestro descontento.
En rigor, la cinta funciona como una suerte de western urbano en donde un detective policial borrachín (Bruce Willis cual maltrecha copia del Dean Martin de Río Bravo/Hawks/1959) tiene como encargo llevar de la cárcel a un juzgado a un ladronzuelo (el cantante de hip-hop Mos Def) que va a fungir como testigo clave en contra de media docena de policías corruptos. Así, pues, el cuico encarnado por Bruce Willis –viejo, cojo, desencantado, alcohólico- tendrá que atravesar las 16 manzanas neoyorkinas del título original, defendiéndose de sus propios compañeros, si quiere cumplir con el trabajo que le fue asignado.
El Jack Mosley construido por Willis es, sin duda, poco más que un cliché ambulante –el viejo profesional que de improviso recupera la dignidad perdida y saca juventud de su pasado- pero el exmarido de Demi Moore parece haber nacido para encarnar este tipo de personajes. Además, el rapport entre él y el hablantín Eddie Bunker de Mos Def nos recuerdan positivamente el insuperable entre Nick Nolte y Eddie Murphy en 48 Horas (Hill, 1982), aunque sin la carga cómico-racial de esta última película. Otro punto más a favor: la aparición, como oleaginoso villano, del siempre amenazante David Morse, un actor perpetua y criminalmente desperdiciado en papeles muy secundarios.
Por lo demás, Donner –un profundo conocedor del thriller urbano, sus balaceras y persecuciones- está en su elemento en la muy profesional ejecución de una sencilla trama que, aunque anegada en demasiados convencionalismos melodramáticos hacia su desenlace, nunca naufraga por completo. El guión original de Richard Wenk ofrece, de todas formas, una pequeña pizca de audacia: hasta donde sé, Muerte Súbita es la primera película del mainstream hollywoodense en donde se crítica la corrupción policial neoyorkina, un tema que se había dejado de lado a partir del 11 de septiembre de 2001. Parece que, por lo pronto, la tregua patriotera ha terminado. Ya era hora.
Escala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com