EL CINE QUE NO VIMOS

THE MOTHER
(***)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Nunca estrenada comercialmente en México –aunque se ha podido ver en cineclubes, en la televisión de paga y (aunque no me consta) se supone que hasta en un DVD de Región 4- The Mother (GB, 2003) es, en mi opinión, el mejor filme del buen artesano Roger Michell.

 Sobre un guión original del escritor londinense de origen paquistaní Hanif Kureishi –quien ha trabajado con Michell en Venus (2006) y en la teleserie The Buddah of Suburbia (1993)-, he aquí la directa crónica del franco despertar sexual de una venerable abuelita sesentona, May (impresionante Anne Reid), quien primero con timidez pero luego gozosamente, se refocila en la cama con un carpintero 30 años más joven, Darren (Daniel Craig antes del ser el 007), que, para rizar el rizo es, además, el novio/amante de la amargada hija de ella, Paula (Cathryn Bradshaw).

 Como en otros relatos fílmicos escritos por él o basados en su obra, The Mother –conocida en los cineclubes culturales mexicanos con el nombre de Pecado Familiar- es una inconfundible pieza de reflexión existencial al estilo duro, seco, de Hanif Kureishi. Como en Mi Bella Lavandería (Frears, 1985) –guión original de Kureishi- las pasiones amorosas/sexuales terminan por arrollar todo a su paso; como en Intimidad (Chéreau, 2001), sobre una novela y un cuento del escritor inglés, el sexo es carnal, explícito, mostrado sin mucha elegancia ni decoro; como en Venus –otro guión de Kureishi-, un personaje viejo y supuestamente en decadencia no se resigna a morir sensual/sexual/mente, por más que su unión con su pareja muchísimo más joven parezca (y sea) grotesca.

 En este sentido, aventuro, el verdadero autor de The Mother es el ya ineludible Kureishi. O, para ser más equilibrados, digamos que el éxito del sexto largometraje de Michell se debe, en parte, a su correcta, inteligente, sobria y poco enfática realización, pero más aún a la provocadora temática planteada brillantemente por el dramaturgo/guionista/escritor londinense y, también, a la inspirada e intachable interpretación de todo el reparto.

 Como en Intimidad –de alguna manera, The Mother es una pieza de acompañamiento de esa cinta-, el sexo mostrado en la pantalla (y gozado por los personajes) no es el fin sino sólo el medio por el cual May descubre que quiere seguir viviendo. El sexo será también el catalizador para que salgan a flote las abismales diferencias de May con sus dos hijos –el yuppie Bob (Steven Mackintosh) y la zozobrante Paula-, pero nunca será visto como una panacea, pues Kureishi, con su escepticismo y su misantropía, nos termina recordando, como un Fassbinder del nuevo siglo, que toda relación amorosa/sexual es una relación de poder o no es. Al final, para seguir viviendo, sólo falta un poco de amor propio, tomar una maleta y salir a la calle, libre, para siempre.


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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