EL CINE QUE NO VIMOS
PRINCESA MONONOKE
(***1/2)
Ernesto Diezmartínez GuzmánOtro filme de Miyazaki que cayó en mis manos. Se trata del DVD de Princess Mononoke (Mononoke-hime, Japón, 1997), un disco de Región 1 con imagen impecable en widescreen, el respectivo trailer y un mini-“detrás de las cámaras” de unos cuantos minutos. Por supuesto, la ausencia de extras es lo de menos: el disco ofrece la posibilidad de ver y escuchar en japonés original –con subtítulos en inglés—una de las obras más alabadas y premiadas de Miyazaki.
Estamos en el Japón medieval. A la remota aldea de los emishi, llega un jabalí demoníaco que intenta destruir todo el pueblo. El príncipe Ashitaka logra matar al animal endemoniado, no sin que antes el jabalí lo contagie de su maldición. Ashitaka dejará el pueblo e irá en busca del Espíritu del Bosque, el único que puede curarlo. Sin embargo, el joven se verá en medio de la lucha entre los industriosos habitantes de una Ciudad de Hierro –dirigido por la ambiciosa Lady Eboshi—y los dioses y espíritus naturales que viven en el bosque cercano, quienes no desean verse desplazados por los seres humanos en vías de modernización. La Princesa Mononoke del título –conocida también como San—es una joven mujer que ha sido criada por los dioses lobos y que lucha del lado de los espíritus naturales en contra de la práctica Lady Eboshi.
Nada es simple en este fascinante cuento de hadas, dioses y demonios. Tampoco nadie es “bueno” ni “malo” –en el sentido hollywoodense de los términos—y hasta la despiadada Lady Eboshi resulta ser una de las más fascinantes villanas-heroínas con las que me he topado en cualquier cinta animada –en cualquier cinta a secas, más bien. Como de costumbre, las preocupaciones ecológicas de Miyazaki y la lucha entre la tradición y la modernidad (tema nipón si lo hay) ocupan el centro ideológico de esta fantástica aventura.
¿Es un filme para niños pequeños? Por su duración, la complejidad de su discurso y hasta la violencia gráfica de algunas secuencias, uno podría estar tentado a decir que sólo niños muy creciditos pueden ver la película. Sin embargo, por lo menos a mi asesora de cabecera de películas infantiles (de siete años de edad, por añadidura) le pareció una cinta emocionante, entretenida y le entendió a la perfección a todo (o por lo menos a todo lo que debería entender). ¿Moraleja?: no hay que subestimar a nuestros enanos particulares. Que vean buen cine –como el de Miyazaki—desde niños.
EL CINE QUE NO VIMOS Escala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com