EL CINE QUE NO VIMOS

MOOLAADÉ
(***1/2)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Ousmane Sembene ostentó, hasta su reciente fallecimiento el año pasado, la condición de ser el cineasta africano subsahariano más respetado y conocido del orbe. Con todo, su obra es prácticamente desconocida en México. Moolaadé (Ídem, Senegal-Burkina Faso-Marruecos-Túnez-Camerún-Suiza-Alemania, EU, 2004), su último largometraje, no fue la excepción, pues nunca mereció estreno comercial. Hasta donde recuerdo, en Guadalajara fue exhibida en una función especial, hace tres años, dentro del XX Festival Internacional de Cine, y acaba de ser programada en el Segundo Festival de Cine Africano de la Ciudad de México, pero párele usted de contar.

 Moolaadé es un emocionante melodrama social sobre una mujer, Collé (Fatoumata Coulibay), segunda esposa de tres en una pequeña comunidad musulmana polígama de Burkina Faso, que protege a cuatro niñas que han huido para evitar que las “purifiquen”, es decir, que le corten el clítoris a navajazo limpio. El “mooladé” del título se refiere a una especie de primitivo derecho de asilo al que se han acogido las niñas rebeldes en la casa de la claridosa Collé, quien es apoyada en su herética lucha por la rotunda primera esposa (Maïmouna Hélène Diarra), aprovechando que el esposo de ambas, el amable Ciré Bathily (Rasmané Ouédraogo), se encuentra fuera de la aldea. Así, pues, el desafío a la tradicional “purificación” femenina se hace a través de otra antiquísima tradición, pues el “moolaadé” no puede ser roto por nadie: ni por los viejos de la aldea, ni por las siniestras “purificadoras”, ni por el propio marido de Collé, que es empujado a castigar a su rebelde segunda esposa por no aceptar el corte del clítoris de las niñas.

 La cinta, escrita por el propio Sembene, combina la feroz crítica sociocultural con el buen humor, la compasión y la solidaridad por sus personajes, incluyendo algunos de los hombres, quienes apoyan por inercia o cobardía la bárbara circuncisión infantil. Al final, algunos de ellos tendrán las oportunidad de redimirse como Ciré y el recién llegado de Francia, Ibrahima (Téophile Sowié), el “ricachón” prometido de Amasatou (Salimata Traeré), la guapa hija de Collé que, como las niñas que protege su madre, nunca ha sido “purificada”.

 Unas palabras finales sobre la atractiva forma de Moolaadé: la fotografía de Dominique Gentil es sencilla, funcional, clasicista, pero los escenarios naturales africanos y los coloridos vestidos femeninos le dan al filme una vitalidad visual arrolladora que hace olvidar, a ratos, lo terrible del tema que se está tratando.


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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