EN CARTELERA
PEQUEÑA MISS SUNSHINE
(** 1/2)
Ernesto Diezmartínez GuzmánUn páter-familia (Gregg Kinnear) que “trabaja” –es un decir- como patético “felizólogo” pero que no puede venderle a nadie su sistema de nueve pasos para ser un triunfador… Una madre de familia (Toni Collette) a punto de estallar por tanto fracaso… Un abuelo malhablado y rebelde (el ganador del Oscar Alan Arkin) que fue expulsado del asilo debido a su adicción a la heroína… Un tío homosexual (gracioso Steve Carrell) especialista en Proust y fallido suicida pasional… Un hijo mayor adolescente (Paul Dano) que desprecia todo lo que le rodea –incluyendo a su familia- y que ha tomado un nietzscheano voto de silencio… Y una hija menor de siete años (Abigail Breslin) luchona, alegre e ingenua, cuyo sueño dorado es ganar cierto certamen de belleza infantil llamado “Miss Sunshine”…
Toda esta ¡muy bonita familia! se subirá a una desvencijada combi amarilla y viajará de Albuquerque hasta California para cumplirle sus deseos a la pequeña aspirante a Miss Sunshine. En el camino, por supuesto, este quebrado y disfuncional núcleo familiar encontrará la única razón para permanecer unido y a través del medio menos esperado posible: un famosísimo hit musical ochentero que, mea culpa, recuerdo haber bailado alguna vez.
Por la descripción anotada líneas arriba, pareciera que Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, EU, 2006), la exitosa opera prima del matrimonio formado por Jonathan Dayton y Valerie Faris –sobre un convencional pero inteligente guión del también debutante Michael Arndt, sorpresivamente ganador del Oscar-, no es más que un programa piloto del típico sitcom más o menos agrio, más o menos autocrítico, en el que una familia formada por un grupo de fracasados se mostrará digna de servir como ejemplo para todos los que somos culposos testigos de sus vergonzosas vicisitudes. Así pues, cual émulos sentimentalizados de Los Simpsons, la familia de Pequeña Miss Sunshine terminará siendo, a pesar de todas sus indignidades sufridas y/o perpetradas, un entrañable grupo de mediocres reconciliados consigo mismos. ¿Alguien quiere verse en el espejo?
Aunque creo que algo sobrevalorada por una parte de la crítica y por la propia Academia hollywoodense -pero ni quejarse: la Mejor Película terminó siendo Los Infiltrados (Scorsese, 2006), el remake de una muy superior cinta hongkonesa-, Pequeña Miss Sunshine es, de todas formas, una muy entretenida mezcla de comedia familiar y road-movie que, con todo y sus inevitables servidumbres, resulta más inteligente de lo que uno podría suponer. La máxima ironía está, de hecho, en su apoteótico desenlace de desafiante vulgaridad, un final que, por supuesto, no revelaré, aunque todavía lo sigo tatareando.
Escala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
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