EN CARTELERA
MIAMI VICE
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Ernesto Diezmartínez GuzmánEn este mismo espacio virtual puede usted encontrar un artículo sobre la serie televisiva Miami Vice (1984-1989) en donde confesé que, en realidad, nunca había visto un solo episodio en la época de su estreno, en mis universitarios años ochenta. Sin embargo, después de revisar algunos capítulos en la televisión (en VH1 la están repitiendo) y otros más en DVD –incluso el episodio 15 de la primera temporada, The Smugler’s Blues, en el cual está basado vagamente la película- puedo afirmar que Miami Vice (Ídem, EU, 2006), el filme, es nada más que un episodio de lujo de la serie televisiva.
Dirigido con la maestría a la que nos tiene acostumbrando el especialista en thrillers y cine policial Michael Mann (El Sabueso/1986, Fuego contra Fuego/1995, Colateral/2004), Miami Vice nos ubica, de golpe y porrazo, frente a dos policías estrella de Miami que trabajan en la división del Vicio: Sonny Crockett (Colin Farrell) y Ricardo Tubbs (Jamie Foxx). Sonny y Rico están a punto de detener a un delincuente en un antro de lujo cuando tienen que interrumpir el operativo: algo ha salido mal y un informante y su familia han sido asesinados, seguramente debido a un chivato. Un policía federal (el siempre bienvenido Ciarán Hinds) les pide ayuda a nuestros dos heroicos cuicos para desenmascarar al traidor que se esconde en alguna de las muchas dependencias que combaten el crimen (DEA, FBI, policía local, you name it). Así, pues, Rico y Sonny se harán pasar por dos ambiciosos delincuentes para contactar con un narcotraficante colombiano (el español Luis Tosar en su debut en Hollywood) y así, penetrando esa poderosa organización, conocer al traidor que se oculta entre las fuerzas de la ley.
El guión, escrito por el propio Mann, abunda en lagunas argumentales y a ratos, debo confesar, resulta imposible de seguir. Sin embargo, esta confusión poco importa: Mann es un cineasta privilegiado a la hora de construir escenas de persecuciones y balaceras, además de ser un especialista en el aprovechamiento dramático/visual de las locaciones. Por lo demás, insisto, Miami Vice no pasa de ser un episodio promedio de la teleserie, con la única particularidad que está realizada por un creador fílmico de primer nivel.
En cuanto a los actores, Farrell nunca terminó de convencerme como el policía tentado por el “lado oscuro de la fuerza” –léase la delincuencia organizada- a través de su amor correspondido por la traficante/lavadora-de-dinero Isabela (la bella actriz china Li Gong, muy en su papel), mientras que Foxx, me parece, pudo lidiar mejor con su personaje… acaso porque hace mucho menos en la película. El reparto secundario cumple, sin duda, pero actores de la talla de Hinds y Tosar –especialmente el primero- están desperdiciados. Pero esto se entiende: Miami Vice no le pertenece a ninguno de sus actores, sino a Michael Mann, acaso el mejor director del cine contemporáneo cuando se trata de policías y ladrones.
Escala de Calificación
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