EN CARTELERA
MI MEJOR AMIGO
(**1/2)
Ernesto Diezmartínez GuzmánFrancois Coste (Daniel Auteuil) es un serio anticuario que prefiere responsabilizarse de los objetos que colecciona que convivir con las personas que le rodean. Divorciado, con una novia guapa que no atiende y una hija universitaria a la que apenas nota cuando entra y sale de su espacioso departamento, Francois no se ve a sí mismo como un misántropo y, en realidad, no lo es: no odia a la humanidad. Simplemente no le interesa.
Francois es un engreído y no se ve a sí mismo como lo ven todos los demás, así que cuando su socia (Julie Gayet) le apuesta que no tiene un solo amigo en quien apoyarse, el hombre afirma que no: que tiene muchos, que puede hacer una lista de ellos, que a él lo estiman varias personas. Una apuesta se cruza y en juego está cierto valiosísimo jarrón griego de 25 siglos de antigüedad.
Mi Mejor Amigo (Mon Meilleur Ami, Francia, 2006), vigésimo-cuarto largometraje del prolífico cineasta francés Patrice Leconte (tempranas obras maestras Monsieur Hire/1989 y El Marido de la Peluquera/1990), es una muy entretenida versión masculina y heterosexual de la conocida fórmula hollywoodense de la “remarriage comedy”, es decir, ese tipo de comedias románticas en donde un hombre y una mujer tienen que fingir que se quieren para, en el camino, terminar amándose de verdad. Así, Francois contratará al parlanchín y agradable taxista Bruno (Dany Boon) para que le enseñe cómo hacer amigos y con ello ganar la susodicha apuesta. Previsiblemente, algo cercano a la amistad ira naciendo entre estos dos hombres tan opuestos: uno, pedante, autosuficiente, exitoso; el otro, agradable, inseguro, fracasado.
Leconte juega con fuego sentimentaloide hacia el desenlace, en el que lo mismo se cita un diálogo de El Principito que vemos una escena de cierto programa televisivo de concursos que Bruno siempre ha soñado ganar, pero el cineasta y sus actores logran sortear los momentos más cursis con eficacia. Auteuil, tan efectivo como siempre, es una pieza clave para el logro de esta ligera comedia de costumbres: su Francois es un auténtico acorazado moral, acostumbrado a no sentir nada. Por lo mismo, su modesta transformación parece tan genuina: nadie cambia de un día para el otro, pero en algún momento se empieza. Y Francois ya empezó.
Escala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com