EL CINE QUE NO VIMOS


MAY
(***)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
En cierto momento clave de May (Ídem, EU, 2002), la protagonista May Canady (Angela Bettis) está viendo la película estudiantil que hizo su galanazo novio cineasta Adam Stubb (Jeremy Sisto). El cortometraje es una especie de extrapolación caníbal de una escena de La Edad de Oro (Buñuel, 1930) en el cual dos jóvenes amantes empiezan a besarse, luego a morderse para terminar comiéndose –literalmente—a dentelladas. Por supuesto, se trata de una parodia/homenaje al cine de zombies pero May no lo entiende así. Claro, a ella le ha gustado la película de Adam. ¿El único problema?: no cree que sea muy realista que la muchacha le haya arrancado el dedo al muchacho de una sola mordida.

 May es una muchacha rara: solitaria y tímida, vive en un pequeño departamento acompañada de varias decenas de muñecas. De niña, sufrió de algún problema ocular, que la obligó a llevar un parche en uno de los ojos. Al crecer, sus habilidades sociales no han mejorado mucho: trabaja de asistente en un hospital de animales, platica por las noches con cierta muñeca heredada de su controladora mamá y espía desde lejos a un muchacho con “manos perfectas”. Es una chica “rara”, como ella misma lo admite. Cuando el joven espiado accede a salir con ella y le dice que a él le gusta lo “raro”, no sabe lo que está diciendo: May es más rara de lo se podía imaginar.

 El debut de Lucky McKee como director/guionista es impresionante. Aunque en primera instancia estamos en los terrenos de un slasher-film tradicional con una psicópata que ha decidido construir con sus manos –y cuchillos y agujas e hilos—al compañero perfecto, McKee logra trascender los escenarios tradicionales del gore para entregarnos un demencial y provocador relato sobre una juvenil Dra. Frankenstein cuyo sueño no es desafiar a Dios, sino uno más elemental y simple: tener un amigo que no la traicione. De hecho, McKee mantiene bajo el número de víctimas y aunque hay algo de violencia explícita, buena parte de las mutilaciones son dejadas “en off” o de plano eliminadas mediante la elipsis directa. Así, el cineasta/guionista logra mantener el preciso balance entre el horror y la comedia, sin disminuir un ápice los escalofríos provocados ni caer tampoco en la caricatura o en la reflexión auto-referencial posmoderna.

 McKee es ayudado, en especial, por el magnífico diseño de producción ad-hoc de Leslie Keel (¡ese departamento repleto de muñecas en donde vive May!), por la sobria fotografía naturalista de Steve Yedlin que se inclina al expresionismo hasta el final y, por supuesto, por las buenas actuaciones de la vulnerable/letal Angela Bettis como la desdichada May, y de Anna Faris (desperdiciada en Una Película de Miedo y secuelas; aprovechada en Este Cuerpo No Es Mío) como la atractiva vampiresa lesbiana Polly, quien se roba la película cada vez que aparece.

··················
 May ha sido exhibida en la televisión de paga y está disponible en DVD de Región 1.


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

Regresar