LAS VACAS SAGRADAS


ESCENAS DE UN MATRIMONIO
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
Escenas de un Matrimonio (Scener ur ett aktenskap, Suecia, 1973), el filme número 34 en la dilatada filmografía del maestro Ingmar Bergman, fue hecha originalmente para la televisión sueca en una miniserie de 6 capítulos y luego editada a 3 horas para su exhibición y distribución mundiales.

Escenas… es una de las películas más sobrias dirigidas por Bergman. Prácticamente toda la cinta transcurre entre cuatro paredes, con dos actores hablando entre sí todo el tiempo. La cámara de Sven Nykvist toma el rostro de esos actores y pasa de uno a otro en funcionales campo/contracampo. Incluso, más allá de algunos súbitos --y contados-- paneos o zooms, la cámara de Nykvist se mantiene inmóvil. Por ello, la edición de Siv Lundgren no tiene otra función que servir al juego actoral de los protagonistas y a los fascinantes, pavorosos y aleccionadores diálogos pensados por Bergman.

Escenas de un Matrimonio fue realizada por el maestro sueco después de haber pasado por cuatro divorcios. Si hasta ese momento, en su carrera como cineasta, Bergman se había preocupado, más bien por meditar sobre la ausencia o el indiferente silencio de Dios, en Escenas... su interés se dirigió, en exclusiva, a explorar el funcionamiento del matrimonio, esa maravillosa y terrible invención de la civilización humana.

 A lo largo de seis actos que cubren diez años en el tiempo, presenciamos distintos estadios en la vida como pareja de Johan y Marianne (Erland Josephson y Liv Ullman, soberbios), un matrimonio clasemediero cualquiera, aparentemente feliz, aparentemente satisfecho. Él, un investigador universitario mediocre; ella, una eficiente abogada que ayuda a tramitar divorcios. A lo largo de esos seis episodios vemos el resquebrajamiento de su relación, sus discusiones, sus acercamientos, sus reconciliaciones, su divorcio y hasta sus posteriores encuentros cuando, cada quien vuelto a casar por su lado, parecen ya haberse, si no entendido, por lo menos aceptado como realmente son.

 Es difícil reseñar una película tan sencilla como ésta. Como decíamos líneas arriba, el estilo es directo, seco, sin brillo formal aparente. Y vuelvo a decir aparente porque la grandeza de esta obra maestra de Bergman reside, por un lado, en la ejecución casi ascética de la historia; por otro, en esos diálogos escritos por el propio cineasta y, por último, por ese soberbio trabajo actoral de Ullman y Josephson. En especial, es imposible imaginarse una película como ésta sin el trabajo de ellos, quienes logran involucrarnos a nosotros, los incautos espectadores, en sus insolubles problemas existenciales que traspasan las meras diferencias que surgen en cualquier matrimonio para terminar, asomándonos con ellos, al abismo de la soledad en la que vivimos todos nosotros. Una obra maestra de desgarrador humanismo, de desgarradora actualidad, que hay que volver a ver, ya que el octogenario Bergman acaba de estrenar la insólita (por lo tardía) continuación de esta cinta: Saraband (2003).


LAS VACAS SAGRADAS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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