EN CARTELERA

LAS MANTENIDAS SIN SUEÑOS
(**1/2)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Exhibida hace casi más de dos años en el XX Festival Internacional de Cine en Guadalajara en donde ganó el Mayahuel a la Mejor Opera Prima de la Sección Iberoamericana, y luego programada en la XLVIII Muestra Internacional de Cine, Las Mantenidas sin Sueños(Argentina, 2005), primer largometraje dirigido a cuatro manos por el productor televisivo Martín de Salvo y la joven actriz bonaerense Vera Fogwill (conocida aquí por su protagónico en El Viento se Llevó Lo Que/Agresti/1998) llega por fin a estrenarse comercialmente en nuestro país.

La cinta es una caótica pero entrañable comedia sobre tres generaciones de mujeres sobreviviendo en la inevitable crisis socioeconómica que se ha encargado de mostrar buena parte del cine argentino que hemos visto en los últimos años por acá, sea de ficción (como El Bonaerense/Trapero/2002, El Cielito/Menis/2004 o Bombón, el perro/Sorín/2004) o documental (como Memoria del Saqueo/Solana/2004, Óscar/Morquín/2004 o La Dignidad de los Nadies/Solanas/2005).

Eugenia (Lucía Snieg, toda una revelación) es una precoz niña de 9 años cuya madre, Florencia (la propia codirectora Vera Fogwill, excelente), se embarazó de ella siendo una adolescente. Florencia no trabaja, se mete cocaína por donde puede y se encama con quien desea, mientras Eugenia hace el café, lee filosofía, reflexiona sobre la muerte y sueña en que su ausente papá la lleve al mar. El cuadro femenino lo completa Sara (Mirta Busnelli), la decepcionada madre de Florencia; doña Lola (Elsa Berenguer), la solitaria abuela paterna de Eugenia; Olguita (Edda Díaz), una pobre vieja que ha sido abandonada por sus hijos que viven en Europa, y Celina (la internacional Mía Maestro, de vuelta a Argentina), una amiga de la infancia de Florencia que no es más que la regocijante caricatura de un ama de casa yuppie, buena-para-nada y que, para completar el cuadro, está a punto de divorciarse.

En algún penoso momento, la cinta resbala en un tremendismo telenovelero más que obvio (por ejemplo, en la escena en la que una Florencia drogada y una Eugenia llorosa intercambian insultos y deseos de muerte) pero, por fortuna, el guión escrito por los propios notables debutantes De Salvo y Fogwill termina inclinándose por un agradecible tono humorístico/relajiento que, hacia el desenlace, evoluciona hacia un exultante discurso de autoaceptación femenina, todo ello, por cierto, acompañado por la atractiva banda sonora compuesta especialmente para el filme por el grupo argentino Los Babasónicos.

Es cierto, las mujeres de Las Mantenidas sin Sueños no tienen mucho al inicio, no tienen mucho al final, pero han ganado algo entre ellas: un poco de solidaridad, una pizca de entendimiento y algo más de amor. ¿Suena demasiado cursi para sus gustos? Perdóneme usted: el cursi soy yo, no la película.


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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