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CINE NACIONAL
MANOS LIBRES
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
Finalmente, con más de un año de retraso, se estrenó, a nivel nacional, La Niña en la Piedra (México, 2006), la tercera y última parte de la trilogía fílmica acerca de violencia juvenil realizada por la pareja matrimonial formada por José Buil y Marisa Sistach. La primera cinta fue, sin duda, la mejor de todas: Perfume de Violetas (nadie te oye) (2001), dirigida por Sistach sobre un guión de su marido Buil.

 Esto viene a cuento porque si no tuvo oportunidad de ver la segunda parte, Manos Libres (nadie te habla) (México, 2005), la cinta está disponible en un DVD modestísimo sin extras (sólo el trailer original), aunque con la imagen en pantalla ancha y el sonido estéreo.

 Por desgracia, Manos Libres (nadie te habla), cuarto largometraje de Buil como director, es bastante inferior a Perfume de Violetas, aunque se coloca más o menos en el mismo nivel que la también dispareja La Niña en la Piedra. Con guión de Sistach –y de la hija de ambos, Pía, muerta en un atropellamiento impune-, en Manos Libres se pasa de los centros urbanos lumpen y de las clases media-baja de Perfume de Violetas, a estratos superiores: esta vez los protagonistas son dos muchachitas/víctimas, una de clase alta con papás defraudadores en perpetua huída (Gloria Ortiz) y otra de clase media con papás divorciados (Ana Paula Corpus), secuestradas “virtualmente” por un par de yuppies bolsones y drogadictos (¿y también gays reprimidotes, como lo sugiere una escena clave?) encarnados por Luis Gerardo Méndez y José Carlos Fermat.

 La película acierta en retratar con verosimilitud la cultura juvenil del ligue en esa ágora del siglo XXI mexicano que son nuestros “malls” arribistas y tiene bastante éxito en su captura fiel del lenguaje y la vestimenta de nuestros muchachos de clase media alta, pero no funciona tanto en el terreno genérico del thriller urbano al que debería pertenecer. En este sentido, la cinta de Buil no es más que una descendiente lejana de los melodramas nacionales tremendistas/alarmistas de los años 50/60, con todo y aleccionamiento implícito a los papás ausentes o a los presentes, pero inútiles. Nada que ver con la complejidad de Perfume de Violetas, cuyo final de guillotina lograba rehuir toda simplificación facilona de los personajes y sus circunstancias.


CINE NACIONAL
Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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