CINE NACIONAL

Y TÚ MAMÁ TAMBIEN
(**1/2)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
“Cuando una mujer te engaña, la perdonas, al cabo es mujer. Pero cuando tu mejor amigo te traiciona... ah, jijo, cómo duele”. Cito de memoria las palabras que le escupe Jorge Negrete a Pedro Infante en el inicio de Dos tipos de cuidado, la más grande comedia ranchera mexicana de todos los tiempos. El subtexto homosexual de la comedia viril mexicana queda al descubierto en el diálogo antes descrito, igual que en el apoteósico final de Qué te ha dado esa mujer (Pedro Infante y Luis Aguilar llorando y dándose las manos) o en la pelea crucial de El gavilán pollero (Infante haciéndole “ojitos” a Antonio Badú). El gran logro de Y Tu Mamá También (México, 2001), el cuarto largometraje de Alfonso Cuarón, es que lleva hasta las últimas consecuencias la premisa escondida de aquellas comedias de los 50, en donde queda claro que los machos mexicanos no pueden amar totalmente a una mujer porque se quieren más a ellos mismos (o a su amigo parrandero, imagen especular amada y odiada a la vez).

 Por eso, cuando la suculenta Luisa (Maribel Verdú) sale furiosa del auto diciéndole al par de adolescentes calenturientos e hipócritas Tenoch y Julio (Diego Luna y Gael García Bernal) que los deja para “que puedan follar a gusto el uno con el otro”, es en ese preciso momento cuando la película cobra auténtica vida. Desde esta secuencia y hasta la “escandalosa” escena del menage-a-trois cuando Tenoch y Julio se dan un beso de lengüita con Luisa en medio, Y Tu Mamá También es un fascinante filme sobre la sexualidad, la hipocresía, los valores entendidos y las relaciones sociales de la juventud mexicana. Sin embargo, para disfrutar de estos ¿30 minutos? de gran cine, el espectador tiene que armarse de paciencia y soportar lo siguiente:
Primero, los peores clichés del cine chilango de los 90 (desmadre más o menos “gracioso”, fumada de mariguana a discreción, esteticismo vacío que hace que la película se vea tan bien como un comercial de la Ford y, en un alarde de originalidad argumental, ¡otro viajecito al mar!). Segundo: la insoportable visión turístico-chilanga de la provincia mexicana (viejita bailando con un tequila en la mano, cortejo fúnebre infaltable, indios a todo dar dispuestos a regalar monos y sombreros a la menor provocación --¡oh, qué buenos ser los mexican-curious!). Tercero: el final que tiene Luisa, quien es condenada a morir de la enfermedad de Ali McGraw (es decir, se pone más buena cuando le falta poco para colgar los tenis), en una inexplicable vuelta de tuerca que parece querer “justificar” el comportamiento deshinibido de la guapa española. Es decir, como estaba estirando la pata, uno puede disculpar las “inmoralidades” de ella ante los jovencitos. ¿No hubiera sido mejor, si tan provocadora quería ser la película, que Luisa se hubiera acostado con los muchachos por simple gusto, sin tener una condena a muerte encima? (Este último punto me parece sintomático del cine mexicano: cuando a algún cineasta nacional se le ocurre crear a un personaje que es una mujer sexualmente activa, fuerte y segura de sí misma, no sabe qué hacer con ella). Y cuarto: ¿para qué demontres tanta voz “en off”? Estoy de acuerdo que es interesante cuando la voz de Daniel Jiménez Cacho se detiene a explicar el pasado, presente y futuro de algún personaje menor (en una especie de equivalente verbal de las rápidas imágenes del futuro de los personajes secundarios de Corre Lola Corre), pero cuando nos echa el rollo de qué siente cada quién y porqué hace tal cosa, a uno le queda la sensación que está viendo Los Años Maravillosos o, peor aún, alguna vieja radionovela (“Y entonces, sintió un dolor arriba del estómago y, enjugándose el llanto, Julio le dijo: ¡Tenoch, soy tu tío segundo!”).

No me malinterprete. Creo que Y Tu Mamá También es una película importante, digna de ser discutida una y otra vez, no alabada acríticamente como pasó en su momento en casi toda la prensa capitalina. Acabemos: Y Tu Mamá... se eleva muy por encima de buena parte del cine mexicano de inicios de siglo gracias a su capcioso registro de los resortes más íntimos de la camaradería y la rivalidad, en el contexto de la cultura machista mexicana. Por ello vale la pena verla, aunque sólo nos ofrezca media hora de gran cine.


CINE NACIONAL
Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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