EL CINE QUE NO VIMOS MADE
(**1/2)
Ernesto Diezmartínez GuzmánLa dinámica de las antiquísimas comedias de Laurel y Hardy tiene que ver con la incompatibilidad de caracteres entre los dos protagonistas, lo que hace imposible que puedan convivir juntos. Pero más imposible es, por supuesto, que vivan separados: Laurel y Hardy están condenados, quieran o no, a estar codo con codo y para siempre. The Odd Couple de Neil Simon –convertida en Una Extraña Pareja (Sacks, 1968) en el cine—fue más allá al mostrar las tensiones homosexuales apenas embozadas entre dos divorciados viviendo juntos –Jack Lemmon y Walter Matthau—como el motor de toda la comedia.
Made (EU, 2001), la opera prima como director del actor y ocasional guionista Jon Favreau es una divertida puesta al día de esas viejísimas fórmulas. Como lo dijeron hace algún tiempo en la revista británica Sight and Sound, Made es la cinta heterosexual más gay que se ha hecho en Hollywood en mucho tiempo y sólo por ello debió merecer estreno comercial en nuestro país. Por desgracia, la película nunca se exhibió, aunque está disponible en DVD en una “edición especial” de Región 1: pantalla ancha, subtítulos al español, comentarios del director Favreau y de su compinche Vince Vaughn, escenas borradas, varios detrás de las cámaras y otros merengues más.
La verdad, tanto extra está por demás (digo, ni que estuviéramos ante Los Siete Samurais), pero el filme fue convertido en objeto de culto en ciertos círculos cinéfilos del país del norte, lo que justifica, hasta cierto punto, tanta crema en los tacos. En todo caso, no se puede negar que el debutante Favreau lleva a buen término (que significa una irritante comedia de pareja/dispareja) la divertida trama que sigue a dos aprendices de mafiosos (Favreau y Vaughn) que viajan de Los Ángeles a Nueva York a hacerle un trabajito al ganster local Max (espléndido Peter Falk). Ya en la Gran Manzana, los dos tipos se hacen la vida imposible uno al otro (Favreau es serio, responsable, juicioso; Vaughn es un eterno adolescente imprudente e ingobernable) y sus interminables peleas se suceden, una tras otra, hasta que queda claro que no pueden estar separados ni un solo minuto. Al final, sin ironía de por medio, una nueva familia se ha formado. No pueden vivir juntos sin pelear; pero son infelices si se separan. El perfecto matrimonio, diría yo.
EL CINE QUE NO VIMOS Escala de Calificación
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