Masiocine
CINE NACIONAL

LA GUERRILLA Y LA ESPERANZA: LUCIO CABAÑAS
(**1/2)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Con más de un año de retraso –después de su exhibición el Festival Internacional de Acapulco 2006, donde la pude revisar en una inolvidable función especial- ha llegado a los cines defeños el meritorio documental La Guerrilla y la Esperanza: Lucio Cabañas (2006), de Gerardo Tort.

A pesar de que la realización dista de ser perfecta en el aspecto técnico (el sonido es disparejo, hay variaciones muy marcadas en la iluminación, es obvia la falta de recursos de producción), el filme se erige en un valioso documento sobre los orígenes de la guerrilla guerrerense de los 60/70, la aparición del líder de maestros convertido en guerrillero rural Lucio Cabañas y la brutal respuesta que dio a este problema el régimen echeverrista.

 La película se instala, hacia el final, más del lado hagiográfico que del análisis crítico del movimiento guerrillero –aunque se hace mención de las diferencias ideológicas y estratégicas entre la guerrillera urbana y rural, lo que propiciaría el rompimiento entre ellas-, pero aún así la película no deja se resultar genuinamente interesante. Los innumerables testimonios de excombatientes diversos (de la Liga Comunista 23 de septiembre, del Partido de los Pobres, del Movimiento de Acción Revolucionaria y otros), de historiadores y especialistas (Piñeyra, Montemayor), de familiares y amigos de Lucio Cabañas, y del mismo maestro normalista (a través de varios audios de sus discursos y arengas) palidecen frente a la voz "en off” del Presidente Luís Echeverría, quien con sus palabras nos remite al túnel del tiempo, a un México que, por fortuna, ya no existe ni existirá.

 Tort rescata un discurso de Echeverría en el que afirma, con voz engolada (y cito de memoria) que los guerrilleros son unos terroristas provenientes de familias destruidas y disfuncionales, que tienen propensión al consumo de drogas desde su más tierna infancia, que además son de lento aprendizaje y que, por si fuera poco, tienen tendencias perversas hacia la homosexualidad masculina y femenina. Para Echeverría, pues, los guerrilleros eran una bola de traumados, retrasados mentales, drogadictos y, como cereza del pastel, jotos.

 Ver y escuchar a Echeverría decir este discurso en pleno estado de Guerrero, con muchos de los exguerrilleros que aparecen en el documental sentados entre el público fue catártico. El cine entero prorrumpió en carcajadas burlescas y uno que otro insulto. Por eso comenté arriba que esa función acapulqueña fue, de verdad, inolvidable.

 No cabe duda que México ha cambiado para bien. Podremos quejarnos de las tonterías irredimibles de Fox, de la mediocridad y grisura de Calderón, del mesianismo redentor de López Obrador. Pero no. Para quienes recordamos a Echeverría, sabemos que nadie puede ser como él. Aunque traten. Aunque quieran. Qué alivio.


CINE NACIONAL
Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

Regresar