ESE CIERTO CINE

LA BELLA LATOSA
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
La Bella Latosa (La Belle Noiseuse, Francia, 1991) es el fascinante largometraje número catorce del excinecrítico, exdirector de la influyentísima revista de cine Cahiers du Cinema y aún polémico cineasta nuevaolero Jacques Rivette.

La trama es naturalistamente sencilla: un famoso pintor semirretirado, Edouard Frenhofer (Michel Piccoli extraordinario), acepta continuar una célebre serie que había dejado inconclusa años atrás cuando, de improviso, un joven pintor admirador de él llamado Nicolás (David Bursztein) le ofrece como modelo inspiradora a Marianne (Emmanuelle Béart), su joven y bellísima amante. La muchacha acepta a regañadientes, más como una forma de revancha por haber sido utilizada como pieza de sacrificio que por deseo de servir como inspiración al artista en decadencia. Sin embargo, a lo largo del tortuoso, tormentoso y agotador proceso creativo, ella jugará un papel fundamental, para nada pasivo, y será transformada irremediablemente no por el artista --malhumorado, impaciente, mezquino: ay, tan humano-- sino por el arte, por el mismo proceso de creación en el que ella --primero sin convencimiento, luego con pasión-- ha participado.

Basado libremente en un relato balzaciano que lleva por sugestivo título "La obra maestra desconocida", Rivette logra una de las más fascinantes películas sobre el arte y el proceso artístico que me haya tocado en suerte ver, una verdadera obra maestra naturalista, arriesgada y desafiante, a contracorriente del "mainstream" mundial que le pondría las cruces a una película que tiene como duración ¡cuatro horas completitas! y como tema central la creación artística.

En las antípodas del Scorsese de Apuntes al Natural (relato contenido en Historias de Nueva York, 1989), Rivette apuesta por la sobriedad actoral, por el acercamiento expectante a través de la cámara de William Lubtchanski, por la desglamourización del trabajo del "artista", por una narrativa a todas luces natural, por una austeridad musical rota de vez en cuando por los electrizantes acordes stravinskianos. Aquí no hay tensión amorosa entre la modelo y el pintor pues toda la tensión se esconde en el interior del artista, insatisfecho consigo mismo, con lo que hace, con lo que intenta crear. La lucha no es de poder entre uno y otro: la lucha es contra las propias limitaciones humanas, trágicamente imposibilitadas para crear la obra perfecta, para llegar a la verdad absoluta. La lucha es contra la propia mediocridad y contra el lienzo vacío (o el papel en blanco o la película virgen o el papel pautado sin anotar o el material escultórico en bruto o...). Una lucha de antemano y para siempre perdida.

Rivette ha logrado con La Bella Latosa mucho más que una buena película sólo apta para los estudiantes de artes plásticas o los aspirantes a pintores: ha logrado un maravilloso milagro artístico.

Una película de cuatro horas de duración que nunca llega a cansar en lo más mínimo aunque la acción fílmica tradicional (léase hollywoodense) sea, también, mínima. Una película que hace olvidar la desnudez deslumbrante de Béart --sin ropa más de la mitad de la película-- ante el trabajo creativo de Frenhofer (que es Michel Piccoli que es el pintor francés Bernard Dufour que es Jacques Rivette que es cualquier artista) que aplasta, estira, dobla, casi desmembra, el cuerpo de la muchacha, en busca de la mentira artística que es una verdad más pura que cualquier verdad humana.

Esto último lo deja claro Rivette: el vacío existencial de Frenhofer, incluyendo su fracaso matrimonial con su actual esposa (una antigua modelo de la serie llamada “La bella latosa", serie continuada con la pintura hecha con Marianne), no es llenado por el arte. Éste transforma a la modelo pero no al creador, quien es, acaso, quien entiende menos del misterio de la creación misma. Después de terminado el cuadro, sólo resta el agotamiento, acaso una sensación de infinito cansancio, de infinito fracaso. Por eso, para preservar el misterio, por haber no haber llegado a la perfección (¿o por haber llegado a la misma?) el resultado final nunca será conocido. Un final digno de Poe.



ESE CIERTO CINE

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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