EL CINE QUE NO VIMOS

KIPPUR
(***)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
Kino es una compañía neoyorkina distribuidora de vídeos y DVDs alternativos. Es decir, en su riquísimo catálogo no encontrará ningún blockbuster hollywoodense sino películas mudas, clásicos del film-noir, documentales, cine independiente de Estados Unidos y muchas cintas de industrias cinematográficas “excéntricas”: filmes indios, pan-chinos, africanos, latinoamericanos, rusos, israelíes... ¿Dónde encontrar algunas de estas películas que pueden servir como medio para desintoxicarse de cine estadounidense? Por desgracia, sólo en negocios que vendan discos de importación y a través de la red. (De hecho, Kino tiene su propio sitio en internet –www.kino.com—y el envío de material a México es razonable en el precio y en la rapidez, por lo menos en la experiencia de quien esto escribe).

 Todo esto viene a cuento porque acabo de ver en formato de Disco Versátil Digital Kippur (Idem, Francia-Israel, 2000), una muy interesante película bélica dirigida por Amos Gitali, el cineasta israelí más conocido y reconocido en el mundo. Gitai es un realizador vasto cuya obra pasa de los 40 títulos en los terrenos del documental, el cine de ficción y hasta el ensayo fílmico/artístico/personal. Como en nuestro país prácticamente no hemos visto nada de él (a excepción de Kadosh 1999, que tuvo su discreto paso por el circuito de cine-clubes), es mejor ni intentar escribir sobre una filmografía que desconocemos.

 Kippur, el filme, es una especie de memoria personal del propio Gitai, quien sirvió en la guerra de Yom Kippur, cuando Egipto y Siria invadieron sorpresivamente Israel en 1973. Al igual que el protagonista de la película llamado Weinraub (Liron Levo), Gitai participó en un equipo aéreo de rescate que recogía en un helicóptero a soldados malheridos. Weinraub y su compañero Ruso (Tomer Ruso) formarán, pues, parte de un equipo dirigido por un médico judío nacido en Bélgica (Uri Ran Klausner), grupo que bajará de los aires para ver cuerpos desmembrados y soldados agonizantes en un devastado campo de batalla.

La publicidad que rodeó al estreno de esta película en Estados Unidos quiso vender la idea que se trataba de Salvando al Soldado Ryan (1998) hecha en Israel. Por fortuna, esta afirmación es sólo una pésima frase creada por el influjo de la mercadotecnia. A diferencia del sobrevalorado filme de Spielberg, la guerra vista por Gitai (y soberbiamente fotografiada por Renato Berta y musicalizada por Jan Garbarek) es un infierno en donde no sólo reina una violencia gráfica apabullante (como en Salvando... o su descendencia La Caída del Halcón Negro/2001 y Fuimos Héroes/2002), sino también el tedio, el caos, la futilidad. Pareciera que los esfuerzos de Weinraub y su equipo son inútiles, como lo muestra el largo plano-secuencia en el que todo el equipo de rescatistas trata de cargar el cuerpo de un soldado herido, caminando en medio de un pantano que los va hundiendo a todos.

La aproximación de Gitai a la guerra es minimalista. Nada que ver con la grandilocuencia de Coppola, el heroísmo spielbergiano, la visceralidad de Stone, el realismo de Fuller o la frialdad geométrica de Kubrick, aunque algo hay de estos dos últimos cineastas en Kippur, sobre todo en un magistral plano-secuencia tomado en una trinchera (que nos remite al clásico Patrulla Infernal/Kubrick 1957) y en la intención general de mostrar la guerra desde el punto de vista del soldado común, sin discursos patrioteros o postura heroicas predeterminadas (como en toda la obra bélica de Sam Fuller).

Kippur parece, a ratos, la película bélica que hubiera hecho Michelangelo Antonioni si se hubiera interesado en el género. Y esto, para bien o para mal, es lo que hace interesante a esta cinta de Amos Gitai. Olvídese de Spielberg; él nunca hubiera hecho Kippur, por lo menos de esta manera.


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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