EL CINE QUE NO VIMOS
JU-ON 2003
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Ernesto Diezmartínez GuzmánEn esta página puede encontrar usted la reseña de La Maldición (Shimizu, 2004), el muy visible remake hollywoodense de la saga nipona Ju-On, creada y dirigida por el propio director que hizo el refrito, Takashi Shimizu. Ju-On y su secuela fueron realizadas por el cineasta japonés en el año 2000, y las dos cintas pasaron directamente al mercado de vídeo local. Ante el éxito alcanzado, Shimizu dirigió una suerte de continuación y remake, Ju-On (2003), con su consiguiente secuela, hecha el mismo año y reseñada aquí, en CineVértigo. Después de esta cuarteta de filmes, vendría el refrito hollywoodense, analizado por un servidor también.
Ju-On (versión 2003), la fuente de inspiración directa de la versión americana, ha sido exhibida en la televisión de paga y está disponible en DVD, pero nunca mereció estreno comercial en nuestro país. Tokio, tiempo presente. Una trabajadora social, Rika (Okina Megumi), llega a una casa para atender a una anciana que sufre de demencia senil. Rika no encuentra a nadie: la pobre vieja está abandonada y no aparece ninguno de sus familiares. Al limpiar el sitio, Rika escucha ruidos en la parte superior y, al ir a investigar, encuentra a un niño llamado Toshio (Yuya Ozeki) escondido en un desván. El encuentro con ese tímido niño será el inicio de una invencible e inevitable maldición que caerá sobre todo aquél que llegue a entrar a esta casa, invadida por el rencor de una mujer, Kayako (Takako Fuji) y su hijo Toshio, asesinados por el marido/papá Saeki (Takashi Matsuyama).
El horror al estilo Shimizu tiene una estructura narrativa en espiral, repetitiva. Los tiempos se traslapan una y otra vez: vemos escenas que se nos presentan linealmente, cuando los acontecimientos que muestran han sucedido simultáneamente o en el pasado. El horror al estilo Shimizu asfixia por lo ineluctable: no hay manera de romper la maldición, no hay forma de agotar la fuente de rencor que mueve a los espantos Kayako y Toshio.
Al comparar esta película de Shimizu con el remake estadounidense dirigido por él mismo, es notable que la película nipona no tenga, en realidad, protagonista heroica (como sí lo tiene la americana) y que su construcción sea mucho más elusiva y elíptica. Sin duda, los japoneses están más acostumbrados a este tipo de narrativa que los cinéfilos hollywoodizados y, por ello, La Maldición termina siendo una versión ligera y diluida de su original nipona.
EL CINE QUE NO VIMOS Escala de Calificación
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