LAS VACAS SAGRADAS

LA JOVEN
(****)


La Joven (The Young One, EU-México, 60), la película número 22 en la filmografía del maestro aragonés Luis Buñuel, es una de las películas menos conocidas de su realizador.

La cinta fue filmada en inglés y distribuida por la Columbia en Estados Unidos, en donde, al parecer, fue un rotundo fracaso de taquilla y obtuvo un modesto recibimiento crítico. A pesar de ello, el filme ganó el Premio Especial del Jurado en Cannes y Buñuel mismo, en el ineludible libro de entrevistas Prohibido Asomarse al Interior (Joaquín Mortiz/Planeta, México, 1986), confiesa que la considera una de sus películas más personales (con todo, para abonar las interminables contradicciones tan propias del cineasta hispano-mexicano, en su libro de memorias Mi Último Suspiro –Plaza & Janés, México, 1982—Don Luis ni menciona a la cinta).

 En todo caso, es indudable que hay mucho del sello de Buñuel en esta película, filmada de manera muy sencilla, de narrativa lineal y con la funcional y eficiente cámara de Gabriel Figueroa. La trama, ambientada en una pequeña isla del sur de Estados Unidos, gira acerca de dos temas, uno muy cercano a Buñuel, otro no tanto.

El primero es la relación que tiene el vigilante de esa isla, Miller (Zachary Scott), con una jovencita, Evvie (Kay Meersman), que vive con él. La primera vez que los vemos juntos vemos la brutalidad con la que Miller trata a la niña de manera cotidiana; sin embargo, cuando él se da cuenta que Evvie se está convirtiendo en una mujer, la convierte en su amante. Al mismo tiempo que esto sucede, llega a la isla un clarinetista negro, Traver (Bernie Hamilton), huyendo de la acusación que intentó violar a una mujer blanca. Al tiempo aparecen los otros dos personajes de esta cinta: un bienintencionado pastor protestante (Claudio Brook) y un animalesco racista llamado Jackson (Graham Denton), quienes le darán mayor complejidad dramática al segundo tema del filme: el odio racial, tan común en el sur estadounidense.

 Hay mucho de Buñuel en La Joven: como mencioné antes, la relación del viejo con la jovencita nos remite a uno de los temas preferidos del cineasta (Viridiana, Tristana, Ese Oscuro Objeto del Deseo comparten similar obsesión) y hay muchas pequeñas escenas típicamente buñuelianas: el caminar en tacones de Evvie frente a Miller, el mapache que devora a una gallina, la araña que aplasta Evvie en el campo, el afán de Miller por vestir a su niña-amante, los pies descubiertos del cadáver del abuelo de Evvie, el comportamiento “naturalmente” racista del sacerdote...

Sin embargo, tal vez lo más buñueliano de todo el filme es su desenlace: ¿Por qué ayuda el brutal Miller a escapar a Traver? ¿Porque está convencido de su inocencia, o porque así puede causarle una buena impresión al pastor que amenazó con acusarlo de estupro? ¿O es una combinación de estas dos razones? Curiosamente, si al final Miller queda –parcialmente—redimido; el racista Jackson, humillado y Trevor, libre de ser capturado, Evvie –la más inocente de todos los personajes—es la única que está condenada a vivir con su violador y para siempre, pues él piensa casarse con ella. Sin embargo, en una actitud típicamente ambigua de Buñuel, el cineasta no condena esta situación.

Un filme que se queda en la memoria del espectador mucho tiempo después de haber terminado y, sin duda, una de las películas más subvaloradas de toda la filmografía de Don Luis. Por desgracia, la película no puede revisarse más que a través de la pantalla chica, cuando el Canal 11, el 22 o Televisa se dignan programarla.


LAS VACAS SAGRADAS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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