EL CINE QUE NO VIMOS


INTACTO
(***)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
¿Qué pasa en el cine español? En unos cuantos años la industria ibérica ha dado al mundo varios cineastas cuyo talento para la mixtura de géneros y fórmulas –como el horror, el thriller, el neo-noir, el western y la ciencia ficción—no se discute. Me refiero, por supuesto, al excéntrico Alex de la Iglesia (de Acción Mutante/1993 a Crimen Ferpecto/2004), al chileno-español Alejandro Amenábar  (Tesis/1996, Abre los Ojos/1997 y Los Otros/2001), al recién llegado Jaume Balagueró (Los Sin Nombre/1999, y Darkness/2002) y, ahora, al debutante Juan Carlos Fresnadillo que, con Intacto (España, 2001), ha logrado una de las mejores operas primas del cine español en los últimos años –de hecho, con Intacto, Fresnadillo obtuvo el Goya 2002 como Mejor Nuevo Director.

 Un casino en medio del desierto, en una isla llamada Ucanca (¿?). Ahí, un anciano judío sobreviviente del Holocausto, Sam Berg (Max von Sydow), no toma de buena manera que su protegido/socio/alumno Federico (Eusebio Poncela) lo abandone con el fin de independizarse. Federico tiene la responsabilidad de “echarle la sal” a cualquier jugador que esté ganándole al casino, pero Sam tiene más suerte que él: de hecho, el  viejo le “quita” a Federico toda su suerte al tocarlo y luego ordena que le den una golpiza. Años después, Federico se encuentra con Tomás Sanz (Leonardo Sbaraglia), el único sobreviviente de un avionazo. Max le propone a Tomás un trato: “entrenarlo” con el fin de convertirlo en el monarca de la suerte. Así, Tomás participa en una insólita serie de pruebas en donde compite con otras personas para medir qué tanta fortuna tiene, mientras es seguido de cerca por la obsesiva policía Sara (Mónica López), quien tiene su propia historia traumática acerca de la casualidad y la sobrevivencia.

 El éxito de Intacto radica en su historia, escrita por Fresnadillo y Andrés M. Koppel. La trama tiene ecos borgianos en su manera en que se relatan los sucesos más absurdos: hay una precisión matemática/maniática en los detalles visuales y argumentales con las que el novel cineasta nos entrega este mundo surreal en el que viven los personajes. Hay tal convencimiento de los hacedores del filme en su historia que todo lo que vemos nos parece plausible, sea aquella prueba con un grupo de personas sentadas ante una mesa esperando que un insecto se pose en la cabeza de alguno de ellos, sea aquella otra donde gana el que no se rompa la crisma al correr con los ojos vendados entre los árboles de un bosque y, por supuesto, en la premisa metafísica en la que está sustentada la cinta: que la suerte es un don y una carga difíciles de soportar/manejar. Tener suerte es, pues, una maldición que hay que saber sobrellevar.

 La dirección de Fresnadillo es elíptica a su máxima expresión –no sabemos bien a bien qué está sucediendo hasta que la película ha avanzado un buen trecho—y el montaje de Nacho Ruiz Capillas es sereno, sobrio, sin prisas ni exaltaciones. Que se escuche en la  banda sonora, de manera arbitraria y un par de veces, cierta oscura canción de Alberto Cortez (“Las Palmeras”) le agregan una carga de ambigüedad extra. Es cierto, tal vez su desenlace nos pueda parecer un tanto cuanto apresurado –y algo decepcionante si tomamos en cuenta el fascinante desarrollo narrativo/argumental de todo el filme—pero no seamos tan exigentes. Estamos ante una espléndida opera prima, desde cualquier punto de vista: y lograr esto no es cuestión, por cierto, de buena suerte.

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 Intacto nunca se estrenó comercialmente en México pero puede encontrarse para su venta en un modesto DVD de Región 4.
 


EL CINE QUE NO VIMOS

Escala de Calificación

**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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