CINE NACIONAL
HASTA MORIR
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Ernesto Diezmartínez GuzmánJuan Carlos, alias "el Boy" (Juan Manuel Bernal), un chavo banda chilango, espera en la terminal de autobuses de la capirucha a Mauricio, alias "el Mau" (Demián Bichir), su carnal de toda la vida, un cholo de Tijuas que acaba de salir del tanque y que viene a hacer un bisnes con él. "El Mau" quiere secuestrar a un bato que tiene la pura feria y con el dinero irse a vivir a Los. Pero no se pudo: "el Boy" que se piratea y se carga al cuico de un supercito. Por eso se pela para Guanatos y luego para Tijuas, a la casa de la jefa del "Mau". Luego, Mauricio se mete con la primita del "Boy", una morra que se llama Victoria (Verónica Merchant) y, además, el "Mau" se hace pasar por su carnal, "el Boy", con las claras de bajarle unos terrenos bien cajetosos a la morra. Pero eso no es lo gacho: lo que hace que el "Boy" se regrese al de-efe todo enacabritado es saber que su tía, Doña Chenta (Dolores Beristáin), la ruca que lo había criado, colgó sus tenis en un hospital sin ser ayudado por el gacho del "Mau". Chale: a lo mejor el "Mau" sí era derecho y no quería transar al "Boy". Pero la mera verdad quién sabe: "el boy" anda buscando al "Mau" con chica fuscota pra ejecutarlo. Pero como "el Mau" no está manco...
Hasta Morir (México, 1994) fue la prometedora opera prima de Fernando Sariñana, un drama de amistades y traiciones viriles entre un chavo banda chilango y su homólogo del norte, un cholo de Tijuana. La cinta es una estilizadísima historia sobre la amistad trágica de un par de jóvenes que viven perpetuamente en la semidelincuencia. Seres marginados, sin futuro, sin sostén: unos parias soñando en abrir una escuela para perros o en irse a vivir a Los Ángeles.
Hasta Morir es lo mejor que ha hecho Sariñana en toda su carrera. A nivel de entretenimiento, la película funciona como "una respuesta mexicana... a la congestión con gestos estereotipados de los personajes marginales que medran en los cult-films primermundistas...” (escrito por J. Ayala Blanco en su momento). Claro que no podemos hablar de originalidad: Hasta Morir es un ejercicio de estilo contado con cierta soltura, con una espléndida caracterización de Demián Bichir y, eso sí, con un terrorismo esteticista desatado. Como para demostrar a todo el mundo que sí las puede, Sariñana saqueó, habrá que recordar, los big close-ups scorsesianos o el expresionista uso del sonido a lo David Lynch, jugó con los planos inclinados como si él los hubiera inventado y hasta se dio tiempo de pergueñar una secuencia dizque eroticona de fotos fijas con Bichir y Marchant en puros cueros.
Como es común en los debutantes mexicanos, Sariñana le echó demasiada crema a sus tacos. Un naturalismo seco hubiera sido la mejor elección para unos diálogos frescos y directos, para un uso genuino del caló cholo, para unas actuaciones a todas luces dignas y meritorias. De todos modos, vista diez años después, la cinta sobrevive. La historia no pierde su dimensión trágica, digna, dura. Y "el Boy", ya transformado en un "Mau" con todo y vestimenta chola, irá a reclamarle a su antiguo carnal la traición de la que ha sido objeto. Y ahí, en el desolado cementerio de vagones de ferrocarril, los dos carnales se enfrentarán a muerte. Sólo un "Mau" podrá sobrevivir.
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* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com