CINE NACIONAL


 


LA HABITACION AZUL
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
La Habitación Azul (México-España, 2002) es el segundo largometraje del realizador televisivo/fílmico/teatral Walter Doehner (opera prima inédita Íntimo Terror/1992, telenovela El Amor de mi Vida/1998, obra de teatro Relaciones Peligrosas/2002) y, por lo menos, tiene un punto a su favor: la cinta no pertenece a ninguno de los dos géneros fílmicos en boga en la última década del cine mexicano. Es decir, no es una ligera comedia urbana –como Sólo con Tu Pareja (Cuarón, 1991), Todo el Poder (Sariñana, 1999) o El Segundo Aire (Sariñana, 2001)—ni un melodrama urbano tremendista –como Amores Perros (González Iñárritu, 2000), Corazones Rotos (Montero, 2001) o De la Calle (Tort, 2001). De hecho, habría que explorar con mucha conciencia en la historia del cine mexicano para encontrarse con una película similar a ésta que trate de explorar un subgénero virtualmente inédito en México: el thriller erótico.

 En efecto, si exceptuamos el debut del chileno-mexicano Luis Mandoki llamado Motel (1983), tendríamos que remontarnos al cine de Roberto Gavaldón o Julio Bracho de mediados del siglo pasado para hallar alguna película con pareja criminal en ristre (digamos, Arturo de Córdova y Leticia Palma), aunque no haya, ni por asomo, la quinta parte de centímetros cuadrados de piel (léase nalgas) que enseña la guapa pero desabrida Patricia Llaca en La Habitación Azul.
 Uno de los dos grandes problemas de esta segunda película dirigida por el señor Doehner es que, a pesar de su buena factura (hay escenas impecablemente ejecutadas y montadas) la historia es completamente inverosímil. Basada en la novela homónima del prolífico escritor belga Georges Simenon, uno tendría que creer que en un pequeño pueblito del estado de Hidalgo existe un judicial que es hermano del alma del Inspector Maigret y que es capaz de estudiar con detenimiento las verdades sabidas y ocultas de sus sospechosos. Así como el defecto de la notable Motel de Mandoki residía en que no era creíble, en el contexto mexicano, el comportamiento de sus personajes, en La Habitación Azul el policía encarnado por Damián Alcázar resulta ser completamente inverosímil (digo, si existieran policías como el Garduño de Alcázar no tendríamos problemas de impunidad en nuestro país).

El otro gran problema del filme son sus actuaciones. Aunque Alcázar es un profesional con pocos tropiezos en su haber y Margarita Sanz logra una suegra tan abominable como real, la química erótico-amorosa entre la pareja protagónica formada por Patricia Llaca y Juan Manuel Bernal es inexistente. Más aún: las limitaciones de Bernal dan pena ajena, así que el otrora protagonista del Full Monty teatral-totonaca pasa del registro de conquistador/castigador al de niño mimado-agarrado-en-la-movida sin que en ninguno de los dos convenza en lo más mínimo.

 Es cierto, hay que ver la película, pero las razones para hacerlo (es una cinta mexicana, está basada en una novela del gran Simenon, el fabuloso derrièrre de la señorita Llaca) no tienen que ver con la calidad intrínseca del filme.


CINE NACIONAL
Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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