EL CINE Y SUS VOCES

ENTREVISTA
Gael García Bernal
Transformado por el Che

El mexicano Gael García Bernal habla a Cinevertigo
sobre su participación en Diarios de Motocicleta
Por Javier Pérez

Es el mismo Gael que se ve en la tele o en las fotos de la prensa. Los mismos ojos verdes y brillantes, la misma sonrisa que hace suspirar a sus admiradoras, la barba que no se decide a crecer, el cabello descuidado que sale de la casqueteada. Sólo que sin cámaras de por medio, se le nota más relajado. Eso sí, es tan impuntual como lo dijeron en la radio y en la tele.

Saluda de mano a cada uno de los que lo esperamos mirándonos unos a otros dentro del grupo que haría la entrevista colectiva. Y aunque confiesa que a veces el humor no le da para más, al menos durante su estancia en la Ciudad de México para promocionar Diarios de Motocicleta, lo intenta. Fiel a su estilo, desvía por la tangente la clásica pregunta quién es Gael según Gael García Bernal, el actor sensación mexicano. Hay que decirlo, sin perder la calma ni la cortesía da su respuesta.

“La verdad estas preguntas yo no me las pregunto a mí mismo, porque yo no me pregunto todos los días quién seré yo, no tengo ninguna certeza. De repente, después de un rato, la vida te demanda unas certezas que no existen. El trabajo habla por mí, y la verdad es en parte instintivo, un cachito de inteligencia y suerte. Es destino”, dice tranquilo el actor que está por cumplir los 26 años. Y agrega: “Estas certezas están como puntos de vista de lo que uno es en determinado momento”.

Carrera vertiginosa
No hay duda que a Gael le gusta exigirse. No debe ser fácil ponerse en la sotana de un cura seductor, en las zapatillas de un travesti, ni en las botas del famoso Ernesto Guevara (“también conocido como El Che”, diría Paco Ignacio Taibo II). Pero todo ello depende de las certezas de las que tanto gusta hablar el protagonista de Y Tu Mamá También.

“Siento que somos un vehículo, todos los que estamos haciendo cine, nacional o latinoamericano, un vehículo de una urgencia, de una necesidad de vernos reflejados en pantalla, y eso es algo que se debe hacer. Siento que he tenido la congruencia para intentar aportar un granito de arena para que esto siga sustentándose de alguna manera”.

Todo indica que esta aseveración tiene que ver con el legado que le dejó encarnar a El Che en Diarios de Motocicleta. “Fue un contacto directo, un choque emocional, semiótico, que me cambió el significado de las palabras”, dice al respecto.

“Es una película que te plantea una disyuntiva como la vida misma: hay dos caminos, el que te lleva al lugar donde se vive bien, o a donde uno puede ayudar. Esa pregunta es una decisión política. Esta historia te recuerda que la vida tiene una complejidad política, emocional, sexual inmensa y que cualquier decisión de vida es política. Merecemos, en esta búsqueda de identidad y en estas democracias que están pasando por un momento de adolescencia extraña, acordarnos que los actores de la política somos nosotros; la política real es la de la calle, la que comemos, masticamos, hablamos, la que sentimos y que de alguna manera nos hace ser lo que somos, eso es por lo que la película (Diarios de Motocicleta) tiene su razón de ser”.

Y reconoce la importancia del personaje que le tocó representar desde lo que define como panamericanismo único. “Cada cual le da la importancia a este personaje, pero siento que de manera innegable marcó la forma en que crecimos, que redefinió el siglo 20, y que somos lo que somos, para bien o para mal, gracias a él”.

* Javier Pérez es periodista cinematográfico
j_pemar@yahoo.com

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Comentarios: ernesto@cinevertigo.com
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