EL CINE QUE NO VIMOS
EL SEGUIDOR
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Ernesto Diezmartínez GuzmánEn Insomnia (2002), un obsesivo policía era incapaz de dormir un solo minuto durante días enteros, acosado por la culpa; en Amnesia (2000), un pobre diablo buscaba al elusivo asesino de su esposa, mientras luchaba para que su precaria memoria no lo traicionara. Los protagonistas de estos filmes dirigidos por el londinense hollywoodizado Christopher Nolan comparten una característica común: los dos intentan sobrevivir en el interior de una trampa creada por ellos mismos. Este es el caso del protagonista de El Seguidor (Following, GB, 1998), la opera prima de Nolan, una modesta película en blanco y negro que, para variar, nunca llegó a estrenarse comercialmente en México aunque se encuentras disponible en DVD de Región 1.Bill (Jeremy Theobald) es un aprendiz de escritor desempleado que, sin motivo alguno, empieza a seguir, de manera aleatoria, a alguna persona elegida entre la multitud londinense. Bill sigue al hombre o mujer escogido, ve lo que hace, dónde vive, en qué trabaja. Supuestamente, este hábito de observación le servirá para convertirse en escritor. El problema, como él mismo lo confiesa en el inicio del filme, es que empezó a obsesionarse por la gente que seguía. Esto no podía terminar bien y así sucedió: uno de los tipos a los que Bill había seguido varias veces, se acerca a él y lo aborda. Entre el perseguido, llamado Cobb (Alex Haw), y el perseguidor Bill iniciará una extraña relación de amistad/complicidad/tutoría, ya que el primero es un ladrón de departamentos que le enseñará su oficio a Bill, quien pronto se sentirá atraído hacia la “fascinante” chamba de Cobb. Sin embargo, Bill –como sus contrapartes de Amnesia e Insomnia--, no podrá evitar caer en una complejísima trampa que él mismo ha ayudado a construir, una pesadilla de film-noir equiparable a la que vive el personaje principal de la legendaria B-moviePeligros del Destino/Detour (Ulmer, 1945).
El Seguidor, de apenas 69 minutos de duración, fue hecha con el risible presupuesto de seis mil dólares, fue filmada en blanco y negro durante varios fines de semana, y realizada con eficaz cámara en mano de 16 mm. a cargo del propio director (quien además editó el filme y es el autor del guión original). En esta primera película de Nolan ya podemos notar el germen dramático y estructural de sus dos cintas posteriores: por un lado, es admirable el manejo estético y temático de las constantes del mejor film-noir con todo y sus personajes emblemáticos (héroe con mala pata, amigo traicionero, rubia de belleza altiva); y, por el otro, la estructura narrativa de la película (con la infaltable voz en off y una edición fragmentada repleta de flash-backs objetivos y subjetivos) está diseñada a la perfección para ir desentrañando el tortuoso camino por el cual Bill se acerca al abismo.
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