EN CARTELERAEL LABERINTO DEL FAUNO
(*** 1/2)
Ernesto Diezmartínez GuzmánPara mi sobrina María Fernanda,
que no le gustó esta película.
Va mi afirmación en prenda, voy por ella: El Laberinto del Fauno (México-España-EU, 2006) es el regreso del tapatío Guillermo del Toro al mejor cine, después de su aceptable interludio alimenticio con los palomazos hollywoodenses Blade II (2002) y Hellboy (2004). En más de un sentido, El Laberinto… es una suerte de re-elaboración en tono fantástico de su mejor película hasta la fecha, la compleja, horrenda y conmovedora El Espinazo del Diablo (2001), ambientada, como El Laberinto…, en la España franquista.
Navarra, 1944. A un pequeño destacamento militar ubicado en las faldas de un cerro espesamente boscoso, llega a vivir la niña de diez años Ofelia (Ivana Baquero, muy bien), que acompaña a su achacosa madre embarazada (Ariadna Gil) que se acaba de casar con el atrabiliario capitán Vidal (Sergi López impresionante), ubicado en ese remoto lugar del norte español con la tarea de aniquilar a las guerrillas republicanas que todavía en esos tiempos conservaban un hálito de resistencia. Huyendo de su condición de hijastra apenas tolerada, Ofelia, ávida lectora de cuentos de hadas, escapa hacia un mundo fantástico en donde un viejo y taimado fauno “que huele a tierra” (Doug Jones, habitual actor de del Toro desde los tiempos de Mimic/1997) le dice que ella es una Princesa que tiene que regresar a reconquistar su reino subterráneo, pero que tiene que cumplir con tres tareas para demostrar que es digna de ser Su Alteza.
Como la niñita de expresivos ojos abiertos Ana Torrent de El Espíritu de la Colmena (Erice, 1973), que perdía su inocencia mientras convivía con el mismísimo monstruo de Frankenstein (Whale, 1931) en un pequeño pueblo de la Castilla de los 40, la Ofelia de Ivana Baquero decide combatir su desamparo cumpliendo cada uno de los retos que el fauno le ha propuesto, sin importar que se manche de lodo su impecable vestido nuevo y sus zapatitos de charol, sin temer entrar a un laberíntico aposento habitado por un monstruo con ojos en las manos, sin dudar un solo instante en sacrificarse ella antes que derramar una sola gota de sangre inocente. Y así, mientras ella lucha en su propio cuento de hadas, allá afuera, en la realidad, un monstruo más temible que cualquier sapo descomunal, tortura y mata porque sí y porque puede. El mundo “real” y el mundo “fantástico” terminarán fundiéndose en un desenlace digno del más perverso cuento infantil que usted pueda imaginar.
Del Toro hace descansar su narrativa visual en un ágil manejo de la cámara (foto de Guillermo Navarro) y en un montaje lleno de imaginativas transiciones (edición de Bernat Vilaplana) y, además, vuelve a demostrar que, como guionista, es un buen alumno hitchcockiano, con su uso más que pertinente –dramática y visualmente hablando- de varios objetos claves en la trama: una ampolleta de penicilina, un cuchillo que se esconde en los pliegues de un vestido, un reloj con la carátula quebrada, una llave que abre una codiciada bodega. Nada está de más en el guión original de del Toro y si hay que encontrarle un defecto a la trama, habría que buscarla en la estrecha relación no plenamente justificada entre Ofelia y la criada revolucionaria encarnada por una irreconocible –por lo ajada- Maribel Verdú.
Por supuesto, como todo mundo sabe, toda película fantástica y/o de horror es tan efectiva como su monstruo principal. Y el monstruo de El Laberinto… provoca genuinos escalofríos. El Vidal de Sergi López no busca más que una muerte “digna” que lo acerque a su legendario padre muerto y dejar una semilla –un hijo- que continúe su estirpe sanguinaria. Está convencido que es superior a todos y no tiene empacho en afirmarlo. Cual yunquista después del 2 de julio, sabe que ha ganado y que los que perdieron, esos revoltosos, “no son iguales a nosotros, la gente decente”. Y él está ahí para que todos aprendan (aprendamos) la lección.
Escala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com