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CASI FAMOSOS
Ernesto Diezmartínez GuzmánDice un viejo chiste que si alguien recuerda qué estaba haciendo en los años 60 y 70, significa que no vivió en ese tiempo. Esa frase me vino a la mente cuando estaba viendo el Disco Versátil Digital de Casi Famosos (Almost Famous, EU, 2000), cinta que, por alguna razón, nunca tuve oportunidad de ver en la pantalla grande.
El filme de Cameron Crowe es una suerte de crónica semi-autobiográfica de un precoz periodista adolescente y rockero, William Miller (Patrick Fugit, muy bien), quien a los 16 años recibe el encargo de la influyente revista Rolling Stone de escribir un artículo de portada sobre una banda de medio pelo, la Stillwater, que empezaba a despuntar a inicios de los 70. Con la bendición de su sobreprotectora madre (Frances McDormand, impecable), William se va por el camino, siguiendo de cerca a los Stillwater, captando, anotando y viendo con su inocente pero capciosa mirada las broncas internas de la banda, los devaneos egotistas del líder Russell Hammond (un notable Billy Crudup), el frenesí de los conciertos y el acoso de las fans, divididas en “groupies” y “band aids” –la diferencia es que a las segundas les interesa la música y no el sexo ya que “sólo” hacen felaciones. En el transcurso del viaje, William se enamorará de una bellísima “band aid” apodada “Penny Lane” (la mercurial Kate Hudson, hija de Goldie Hawn) y encontrará su propia voz y ética de trabajo (“sé verdadero e inmisericorde”) gracias a los consejos del veterano crítico musical Lester Bangs (Philip Seymour Hoffman, tan confiable como siempre).
Más que nostalgia por los tiempos perdidos, Casi Famosos transmite una gozosa visión de una época de maduración y descubrimiento del jovencito William, alter ego del propio Crowe, quien empezó a escribir para Rolling Stone a los 16 años. La visión del ambiente rockero de 1973 que nos entrega Crowe está lejos de la sordidez (sexo pudoroso, las drogas convertidas en rolling-gag) y más aún de la crítica, aunque por ahí se deslizan señalamientos de Bangs sobre el fin de la época dorada del rock y el inicio de la mercadotecnia más ramplona, con el dominio de las disqueras, los publicistas y los medios de comunicación. Con todo, Crowe no profundiza en ello, como incapaz fue en el caso de su filme anterior, Jerry Maguire (1996), una visión más amable que crítica del competitivo y ultracomercializado mundo del fútbol americano y sus representantes. Y es que a Crowe no se le da el rigor sino la alegría y la buena voluntad: ¿le podemos reprochar por ello?
Supongo que los rockeros de corazón disfrutarán más que nadie este filme, pues me dicen que está repleto de referencias de la época, guiños sobre discos legendarios y sus portadas, algún cameo clave y, por supuesto, un soundtrackad-hoc. Como de rock no sé gran cosa ni se me da mucho (me gustan más el jazz y el blues), doy por buenas estas referencias sin discutirlas.
El DVD de Casi Famosos que cayó en mis manos está bastante decente: ofrece el infaltable trailer, un detrás de las cámaras de 24 minutos producido por HBO, las típicas notas de producción, el vídeoclip de “Fever Dog” –el hit de la ficticia banda Stillwater—y el texto de varios de los artículos originales que publicara en los 70 el entonces adolescente Cameron Crowe para Rolling Stone. Además, por ahí está circulando la “versión del director” que es mucha más completa: el paquete tiene dos discos con material de sobra, incluyendo los comentarios de audio de Crowe ¡con su mamá!, más de media hora de escenas cortadas con otro desenlace, varios avances de cine, el shooting-script del filme con notas del propio Crowe, un detrás de las cámaras diferente y, como bono, un CD con canciones de Stillwater. Un deleite para los fans del rock y del cine de Cameron Crowe.
DVD verseComentarios: ernesto@cinevertigo.com