EN CARTELERAFABRICA DE SUEÑOS
(*)
Ernesto Diezmartínez GuzmánHay mucho qué admirar en Fábrica de Sueños (Factory Girl, EU, 2007), décimo largometraje del cineasta independiente George Hickenlooper. Por desgracia, no tanto como para dejar pasar sus muy visibles fallas.
Al contar la trágica historia de Edie Sedgwick (Sienna Miller, bellísima y carismática), una rica heredera que pasó de ser la súper-estrella warholiana del momento a una lamentable piltrafa humana en unos cuantos años, Hickenlooper recrea con acuciosidad y precisión –se nota su vasta experiencia como documentalista- el escenario del avant-garde neoyorkino de los 60, revolucionado por la presencia y la acción de un Andy Warhol (Guy Pearce, irreconocible) en su mejor momento.
Sin embargo, hay también varios problemas claves en una cinta que, por el tema, los personajes y sus actores, debió haber sido más lograda. Por principio de cuentas, el guión –firmado por un tal Captain Mauzner- no escapa al convencionalismo de psicoanalizar a su personaje central, esa pobre niña rica que fue Edie Sedgwick –por lo menos en esta versión/visión de su vida-, quien tenía todo resuelto en encumbrado hogar paterno pero que, al aspirar ser alguien más (¿o ser simplemente alguien?) cayó en las maléficas garras del manipulador/timador/genio de engañosa voz angelical Andy Warhol.
A saber qué tanto hay de cierto en esta supuesta dependencia/explotación enfermiza entre Sedwick y Warhol, pero el asunto logra ser suficientemente interesante durante un buen tiempo. Lo malo es que trazados los personajes y sus circunstancias, la trama no avanza mucho más y cuando lo hace –con la aparición de un risible Bob Dylan encarnado por el tieso Hayden Christensen- el filme se va al despeñadero.
La conexión sentimental/creativa entre Edie y Dylan sigue siendo objeto de polémica (se dice que Dylan la tomó como inspiración para algunas de sus canciones) y queda la sensación que esa subtrama no fue lo suficientemente explorada, pero de esto no podemos culpar a Hickenlooper: al parecer, los abogados de Dylan amenazaron con demandar a la casa productora por la forma en la que el compositor era mostrado en el filme, de tal manera que Dylan no es Dylan: se llama Billy Quinn. Pero yo le doy la razón al viejito Dylan: ser interpretado por Darth Vader calienta.
Escala de Calificación
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